28 de Agosto de 2008 |
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Consejos para hacer más segura tu casa
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En este artículo te motivamos a tomar precauciones con el fin de reducir al máximo el número de accidentes que se producen en los hogares que pueden afectar a niños/as y adultos.
Al llegar a la casa quizás suspires de alivio al volver de un día ajetreado de trabajo, contento de estar sano y salvo en el hogar, sin embargo ante este planteamiento surgen algunas interrogantes.
¿Estás realmente seguro en casa? En muchos casos no, algunas personas corren grandes riesgos en su hogar sin saberlo, en especial aquellos que tienen niños/as pequeños/as.
Hay que pensar con detenimiento que precauciones pueden tomarse en los hogares para reducir al máximo el número de accidentes que ocurren. Revisa tu casa con la ayuda de la siguiente lista y toma nota de cualquier cambio que necesites hacer.
Plantas: Si tienes hijos de tierna edad, asegúrate que ninguna de estas sea venenosa. Recuerda que los pequeños/as son curiosos/as y se meten cualquier cosa a la boca.
Cortinas: Mantenga los cordones de las cortinas fuera del alcance de los niños/as puesto que puedan enredarse con ellos e incluso estrangularse.
Cajones y armarios: El ponerle pestillo de seguridad evitará que los/as niños/as toquen utensilios afilados y productos de limpieza peligrosos.
Escalera: ¿Está bien iluminada y sin objetos por medio? ¿Tiene alguna barrera de protección que evite que los/as niños/as se caigan por ella?
Hornillas: Ponga siempre los que mangos de los cazos, cucharones y sartenes hacia atrás, especialmente cuando esté cocinando.
Parrilla: Límpiela con frecuencia. Si está llena de grasa puede ocasionar un incendio en la cocina.
Extintores: Tenga al menos uno en casa y asegúrese de que todos los miembros de su familia con edad para utilizarlo sepan hacerlo.
Cunas: Su barras han de estar muy juntas. El espacio entre esta y el colchón debe ser lo suficientemente reducido como para que no pueda quedar atrapada la cabeza del niño/a.
Ventanas: Instale rejas que impidan que los/as niños/as se caigan, pero que un adulto pueda quitar en caso de incendio.
Vitaminas y medicinas: Guárdelas bajo llave en un botiquín o en algún lugar inaccesible para los/as niños/as.
Bañera: Nunca deje a su hijo/a pequeño/a en la bañera sin supervisión. Se puede ahogar en poco tiempo y con poca agua.
Hornos y microondas: Recuerde que calientan la comida muy deprisa. Por ejemplo, un preparado para lactante que puede estar hirviendo aunque el recipiente esté templado.
Barbacoa: Asegúrese de que los/as niños/as se encuentren alejados de la parrilla mientras esté caliente.
Puerta de garaje: Enseñe a sus hijos/as a no pasar nunca por debajo de una puerta de garaje que se esté moviendo, sobre todo si es eléctrica.
Detectores de humo: Manténgalos limpios y revíselo con regularidad y cambiales las pilas todos los años.
Cables eléctricos y enchufes: Deshágase de los cables eléctricos que estén pelados. Lo ideal sería que los enchufes que no se utilicen estuvieran bien protegidos.
Aparatos eléctricos: Aléjelos de la bañera y del fregadero. Los interruptores accionados por corriente de perdida a tierra ayudan a prevenir descargas.
Baúl de juguete: Debe tener uno o más orificios por lo que pase el aire y unas bisagras que no dejen caer la tapa bruscamente.
Plancha: Manténgala fuera del alcance de los/as niños/as. Además, nunca deje el cable colgando.
Tomado de la Revista Despertad