Día Mundial contra la hepatitis

Día Mundial contra la hepatitis

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La Organización Mundial de la Salud declaró el día 28 de julio como día Mundial contra las Hepatitis Virales, te invitamos a conocer sobre sus diferentes tipos y prevención.

La hepatitis viral es una enfermedad de enorme importancia en el mundo, ya sea por el significativo número de enfermos y su mortalidad, como también por la gran demanda de recursos médicos y económicos que requiere.

Durante más de 200 años, los médicos han tenido conocimiento sobre esta enfermedad, pero ha sido en las últimas décadas que se han identificado marcadores específicos que han dado al traste con diagnósticos precisos.

Esta enfermedad produce un proceso inflamatorio en el hígado, vinculada a agentes virales que tienen afinidad a éste órgano, como son los virus A, B, C, D y E, y otros como el Citomegalovirus, Espeten Barr, Coxackie, etc. Esta puede ser causada, además, por bacterias, drogas, toxinas y alcohol.

A pesar de que la hepatitis es causada por los distintos tipos de virus clínicamente parecidos, el modo de transmisión y evolución, es diferente para cada uno. El daño a las células del hígado parece estar determinado por el tipo de respuesta que genere el parásito.

Tipos de hepatitis

Ictérica aguda o común


Este tipo de hepatitis comienza con nauseas, vómitos, falta de apetito, dolor abdominal y fiebre, aunque no es constante, luego estos síntomas se acentúan y se agregan dolores musculares, de cabeza y faringitis en aquéllos que van a incubar una hepatitis A. La orina se torna de color oscuro y las heces pierden su color habitual, tornándose pálidas.

Dos a tres semanas después, la piel, los ojos y la boca adquieren una coloración amarillenta (ictericia), atenuándose o desapareciendo los síntomas inespecíficos. Algunos niños sufren de una intensa picazón y como consecuencia, lesiones por rascado.

El comienzo abrupto de los síntomas sugiere una hepatitis A, mientras que el lento una hepatitis B. En general, toda la enfermedad no supera las 4 - 6 semanas; en pocos casos puede prolongarse hasta los tres meses.

Anictérica

Este tipo de hepatitis viral parece ser el más frecuente de todos. Generalmente no está acompañado de ningún síntoma y sólo con un control bioquímico puede identificarse.

Colestática

Es la forma de hepatitis menos frecuente, tanto en los niños como en los adultos. Se caracteriza por una intensa coloración amarillenta de la piel, la boca y los ojos, fiebre e intensa picazón. Dura de 2 a 6 meses, pero se recupera sin secuelas.

Prolongada

Cuando las manifestaciones clínicas permanecen por periodos de tiempo que superan los tres meses, en ocasiones hasta el año.

Fulminante o subfulminante

Se presenta dentro de las dos semanas del comienzo de la ictericia, mientras que la subfulminante entre dos semanas y tres meses.

Entre sus síntomas están: incremento de la ictericia (color amarillento de la piel y los ojos), alteraciones del sistema nervioso, de la coagulación y disminución del tamaño del hígado.
En adultos, los virus responsables en orden de frecuencia son: B, D, A, E y C. En la edad pediátrica es el “Virus A”  el responsable del 55% de los casos.

Hepatitis A

Su prevalencia varía en diferentes partes del mundo, tiene mayor incidencia en áreas con pobreza sanitaria y bajos niveles socioeconómicos debido a la forma de transmisión fecal-oral (contaminación de los alimentos con las heces de una persona infectada). Su período de incubación varía entre 15 y 40 días.

Debido a la forma de transmisión, Es común que se produzcan casos por contacto familiar, jardines maternales e instituciones, etc. También se produce por agua contaminada o alimentos, especialmente mariscos.

Otra posibilidad son las personas que manipulan alimentos sin una adecuada higiene, contaminando los mismos si están pasando por una infección o se encuentran en el periodo de incubación.

Síntomas:

Fiebre, malestares, pérdida de apetito, diarrea, náuseas, molestias abdominales, coloración oscura de la orina e ictericia. No todas las personas infectadas padecerán todos los síntomas.

Los adultos muestran signos y síntomas de morbilidad con mayor frecuencia que los niños, y la gravedad de la enfermedad, así como la mortalidad, aumentan con la edad.

Los menores de seis años de edad infectados no suelen tener síntomas apreciables, y sólo el 10% muestran ictericia. Entre los niños de más edad y los adultos la infección suele causar síntomas más graves y se observa ictericia en más del 70% de los casos.

La mayor parte de las personas se recupera al cabo de varias semanas, o a veces meses, sin sufrir complicaciones.

Prevención

Hepatitis A

La necesidad del lavado frecuente de las manos, particularmente luego de la eliminación de las excretas; especial cuidado de los elementos personales de higiene (cepillo de dientes, utensilios para comer, etc.); filtración y cloración adecuada del agua, red sanitaria eficiente; y conocer que al hervir el agua (98%) durante un minuto, el virus se inactiva.

Hepatitis B

Es considerado como un importante problema en la Salud Pública mundial, el gran número de portadores de este virus guarda relación con el cáncer de hígado, siendo responsable de enfermedades hepáticas de larga evolución. El periodo de incubación es de alrededor de 45 a 160 días, con un promedio de 120 días.

Síntomas: Ictericia, orinas oscuras, fatiga extrema, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
En el mundo:

• Más de 300 millones de portadores crónicos.
• Más de 100 millones de infectados anualmente.
• Más de 2 millones de casos fatales por año.

Prevención

Hepatitis B: Uso razonado de las transfusiones sanguíneas, limitándolas a los casos en que sean estrictamente necesarias y restringiendo su cantidad al mínimo necesario, la aplicación de todas las medidas de bioseguridad, limitan la diseminación del virus, fundamentalmente en todas las prácticas realizadas en la actividad asistencial (utilización de guantes, barbijos, cuidadoso manipuleo de agujas y otros elementos cortantes, etc.)

Hepatitis C

El Virus de la hepatitis C tiene una distribución universal, calculándose que existen 100 millones de portadores.

La vía fundamental de transmisión es por productos sanguíneos, permitiendo responsabilizar al Virus C del 80 - 90% de las hepatitis por transfusiones sanguíneas. Este tipo de hepatitis provoca complicaciones frecuentes en los enfermos que tienen alteraciones de la coagulación, con elevada incidencia en hemofílicos.

Síntomas: Cansancio, náuseas, prurito, picor o picazón en todo el cuerpo, fiebre, pérdida del apetito, sensación de dolor en la zona hepática, diarrea, tos seca.
Algunas personas presentan: oscurecimiento de la orina, excrementos de color claro, color amarillento de los ojos y la piel (ictericia).

Prevención

Hepatitis C: En este caso deben considerarse todas las normas de bioseguridad ya mencionadas.

Hepatitis D

Las vías de transmisión son las comunes al Virus B. Si las condiciones higiénicas son malas, aumenta su difusión a través de los fluidos corporales contaminados. Cuando afecta a los niños se acompaña de una alta tasa de mortalidad, entre 10 y el 20%.
Síntomas: Dolor abdominal, orina de color oscuro, fatiga, ictericia, dolor articular, inapetencia, náuseas, vómitos.

Prevención

Hepatitis D: Las medidas de prevención de la infección por el Virus B son aplicables para el Virus D.

Hepatitis E

Se encuentra en áreas tropicales y subtropicales con malas condiciones socioeconómicas, su transmisión siempre ocurre por la contaminación del agua con heces que contienen Virus E. Afecta predominantemente a adultos jóvenes (15 - 40 años), siendo baja la prevalencia en niños.

Síntomas: ictericia, fatiga, dolor abdominal, pérdida del apetito, náusea, vómito, dolor en las articulaciones y orina oscura (como té oscuro).

Prevención

Hepatitis E: A semejanza del virus A, es fundamental mejorar las condiciones higiénico-sanitarias, teniendo especial cuidado en el tratamiento que debe realizarse al agua (hervirla, clorarla, etc.)

Tratamiento

El tratamiento se basa en apoyo mediante medidas simples de alivio de los síntomas, y en caso severos, la aplicación de tratamiento especifico.

La hospitalización raras veces es necesaria en la hepatitis viral de curso normal, no complicada y puede autorizarse cuando las medidas higiénico-dietéticas aconsejables están garantizadas.

El aislamiento es una medida prácticamente inútil, ya que el periodo de contagio, se produce en las fases iniciales del cuadro, por lo general anterior a haberse diagnosticado.

La persona enferma debe disponer de una habitación individual y usar pijamas que cubran todo el cuerpo para prevenir la contaminación fecal de las sábanas. Su ropa de cama, así como los platos y cubiertos de su uso, deben recogerse y lavados por separado.

El reposo en cama estricto no se considera una indicación absoluta, el reposo relativo corresponde a los límites que imponen algunos de los síntomas, como el cansancio o el decaimiento total.

El retorno a la actividad normal se permite cuando los síntomas generales y los parámetros bioquímicos se normalizan.

Tampoco la dieta estricta es necesaria en la hepatitis aguda evolución habitual. La restricción de las grasas sólo se recomienda en la fase ictérica o colestática. La suplementación vitamínica es innecesaria, solamente la utilización de vitamina K está indicada cuando existen alteraciones en la coagulación.

Vacunas

Actualmente se dispone de vacunas contra la hepatitis B obtenida mediante técnica de ingeniería genética y de una vacuna frente a la hepatitis A obtenida de virus muertos.
La vacuna de la hepatitis A se recomienda para los adultos que deban viajar a zonas endémicas, pero es previsible que se amplíe su indicación a grupos de riesgo (personal sanitario, enfermeras pediátricas, etc.).

La de la hepatitis B en algunas regiones se ha incorporado en el calendario de vacunación obligatorio de la infancia y en otros se administra de modo universal a los adolescentes. Además, es recomendable su administración en personas susceptibles con elevado riesgo de contraer la infección.

Entre ellas se incluyen el personal sanitario que está expuesto al contacto con sangre o sus derivados (laboratorios, bancos de sangre, odontólogos, cirujanos, etc.), las personas en hemodiálisis periódica, los hemofílicos, los hijos de madres portadoras, los cónyuges de enfermos con hepatitis B, las personas de gran promiscuidad sexual y los drogadictos.

Fuentes:
Organización Mundial de la Salud (OMS)
latinsalud.com
wikipedia.org