"Si te atreves a enseñar, no dejes de aprender"
John Cotton Dana
El aprendizaje a través de proyectos y su estímulo a la metacognición
El modelo de trabajo por proyectos es por excelencia la vía capaz de llevar al estudiante a un conocimiento integral que lo va formando como ser inquisitivo, crítico, reflexivo y activo, que se pregunta el porqué de las cosas y no se conforma con una respuesta a priori.
Para el investigador de proyectos la formulación de preguntas es la esencia de su labor y, cuando se profundiza en la búsqueda de respuestas, éstas conllevan a la formulación de nuevas y más complejas preguntas, es así como se va construyendo el conocimiento y se va creciendo en la calidad de la investigación y en el análisis de los progresos propios. Y en estos procesos está implicada la metacognición.
En efecto, el control de su aprendizaje permite al estudiante caminar a su propio ritmo en la vía hacia el conocimiento, razonando sobre su propia capacidad y tomándose su tiempo para aprender sin apuros y de verdad.
La metacognición no puede desarrollarse si los aprendizajes que se proponen son sólo experiencias estructuradas minuciosamente por otros, las cuales incluso a menudo se siguen sin saber bien a dónde se va ni qué camino se está recorriendo para llegar allí. (La Cueva, 2000, pág. 117).
Sería prudente revisar ciertas definiciones que pueden establecer claramente los inicios de la consideración de la metacognición como elemento clave en el aprendizaje. Así, a mediados de la década del 70 Flavell introdujo el concepto de metacognición para referirse al conocimiento de uno mismo concerniente a los propios procesos y productos cognitivos o a todo lo relacionado con ellos (Flavell, 1976, citado en Universidad de La Salle, 2000).
Partiendo de esta definición, si nos trasladamos al modelo de enseñanza por proyectos vemos que por medio de esta propuesta se estimula al alumno a crear conciencia sobre su propio proceso de aprendizaje.
Y aún más, la teorización sobre la metacognición se ha ido ampliando y actualmente existen enfoques más agudos que pueden apoyar al aprendizaje profundo, y es así como encontramos otra definición que nos sirve de plataforma para nuestra reflexión:
Más recientemente, Wade y Reynolds (1989) señalan que para que el estudiante pueda desarrollar esta actividad de control debe estar consciente acerca de qué se debería estudiar en una situación de aprendizaje particular -consciencia de la tarea-; cómo podría estudiarlo mejor -consciencia de las estrategias-; y en qué medida ha aprendido -consciencia del desempeño-. (Universidad de La Salle, 2000).
Debemos entender el término tarea como trabajo a realizar, en nuestro caso durante la realización de un proyecto.
Al detenernos a considerar el grado de exigencia que implica para el alumno el desarrollo de la metacognición en su camino hacia el conocimiento, deducimos que el estudiante debe alcanzar cierto nivel de madurez como investigador ya que creemos que es bastante complejo para el aprendiz de los primeros grados estar consciente de su propia evolución como tal.
Sin embargo, todas las fases del trabajo por proyectos conducen a estimular ese desarrollo metacognitivo y en mayor o menor escala cada niño desde el principio debe tener una idea de su propio proceso de aprendizaje, idea que se va aclarando cada vez más a medida que avanza en su crecimiento como investigador autónomo.
Desde la primera etapa del trabajo por proyectos, al incentivar al niño o a la niña a escoger el tema que le interesa trabajar, al darle libertad de opinión, de decisión, de discusión, se le está fomentado la consciencia de lo "que debería estudiar", por qué le parece interesante tal tema, etc.
De la misma manera al planificar y decidir -con apoyo del docente- los procedimientos que considera más apropiados para desempeñar su trabajo de investigación, está apropiándose de las herramientas que le pueden ser más útiles y así toma "consciencia de las estrategias".
Finalmente, por medio de la evaluación participativa y sobre todo de la autoevaluación conoce los logros obtenidos y las insuficiencias por superar, tomando "consciencia del desempeño".
Por otro lado la gama de actividades con las que se puede desarrollar un proyecto le permiten al estudiante escoger las más convenientes y diseñar por sí mismo los caminos a recorrer en pro de una investigación eficaz, así mismo le permiten enriquecer sus actividades buscando respuestas a sus preguntas en el ámbito real, de tal manera que pueda interrelacionarse libremente con el mundo que lo rodea desenvolviéndose con soltura en cualquier espacio de la sociedad, ya sea en un ámbito cultural, socio-tecnológico o natural, según sus intereses.
Esta posibilidad de tomar decisiones aumenta su confianza en sus capacidades y también su propia exigencia, acercándolo a importantes logros metacognitivos.
El método de enseñanza por proyectos es a todas luces la mejor alternativa pedagógica para la formación cabal del alumno.
Tomado de: Foro Educativo de Venezuela


