Educando


"Enseñar es aprender dos veces"
Joseph Joubert

El primer día de clases de mi hijo/a

Primer clase

La integración de los/as niños/as nuevos a la escuela presenta una serie de interrogantes que deben ser tomadas en cuenta, aquí en Educando te damos pautas para afrontar esta situación.

Salir de la casa, soltar la mano de la mamá o el papá para entrar a un mundo donde no se conoce a nadie y donde decenas de ojos lo miran, es para cualquier niño o niña una experiencia fuerte. Lo fue ayer, e igualmente hoy lo sigue siendo.

 

Que esa experiencia sea vivida como un momento positivo y pueda ser recordado como tal por el niño/a en sus años futuros, depende en gran parte de los padres y profesores.

 

El primer día de clases es un hito clave en la vida del niño/a. No se trata solamente de iniciar un proceso educativo donde aprenderá a leer y escribir. Entrar a la escuela es, sobre todo, una situación nueva que implicará importantes cambios de adaptación al medio.

 

 

¿Cómo ayudar a hacer que el paso a la escuela sea lo más fluido posible?

 

"La mejor forma de prepararlos ante la entrada a clases es contándoles lo que va a pasar y entusiasmándolos los días previos", explica la psicóloga y académica de la escuela de Psicología de la Universidad de Chile, Tania Donoso.

 

Hay que conversar con el niño/a y decirle que ha crecido... entonces, decirle por ejemplo, que como ya está más grande puede ir a la escuela donde va a aprender cosas nuevas y encontrar amigos.

 

Para ayudarlo se le puede contar cómo fue para el papá o la mamá entrar a clases, o para sus hermanos mayores si los tiene. También se le puede entusiasmar comprando el uniforme, juntos, o usando algunos de los útiles adquiridos, por ejemplo, pintando con los lápices de colores.

 

Los niños enfrentan su primer día de clases de distintas formas dependiendo de factores como su temperamento y experiencia previa. Es más fácil para pequeños que han asistido a pre-escolares o han estado expuestos a diferentes ambientes sociales y están acostumbrados a enfrentar distintas situaciones.

 

Si se trata de un hijo/a único que nunca ha ido al pre-escolar, le puede resultar más difícil separarse de los progenitores. "Se le puede decir que para él va a ser más entretenido jugar con niños/as de su edad que seguir jugando con la mamá o el papá.", señala la psicóloga Donoso.

 

El día de entrada a clases hay que estar tranquilos y demostrar empatía. Uno puede calmar sus temores diciéndole: "yo sé qué es difícil porque no conoces a nadie, pero las profesoras te van a cuidar y pronto vas a tener muchos amigos", indica Tania Donoso.

 

Si llora desesperadamente hay que consolarlo un momento pero sobretodo darle tranquilidad con una actitud serena. Luego anunciarle que lo vendrán a buscar al término de la jornada e irse.

 

"Si no existe una rutina establecida por la escuela de que los papás se queden con sus hijos/as, es mejor irse cuando los demás padres se van", explica la psicóloga. "Si uno se queda, a la angustia de la separación se suma la vergüenza que al niño/a le produce que sus compañeros lo vean llorar", agrega.

 

Cuando termina el primer día hay que mostrarse interesados por lo que el niño/a hizo y seguirlo reforzando positivamente. Decirle por ejemplo, "qué lindo lo que pintaste, mañana vas a aprender otras cosas bonitas". Al día siguiente, y durante el resto de la semana, hay que mantener la actitud positiva y de calma cuando se le va a dejar.

 

El período de adaptación suele durar una semana, con una eventual recaída el lunes siguiente tras el fin de semana con los padres. Si a las dos semanas el niño/a continúa con llantos, se trata de problemas más serios de angustia de separación, por lo que es recomendable consultar a un psicólogo, explica la experta en psicología.