La educación en valores en la familia

La educación en valores en la familia

Educar en valores a nuestros/as hijos/as es una garantía para una mejor sociedad, lo que garantiza el desarrollo de la misma.

Valores en la familia

Educar en valores a nuestros/as hijos/as es una garantía para una mejor sociedad, lo que garantiza el desarrollo de la misma.

La familia es la responsable de ofrecer cuidado y protección a cada uno de sus miembros, asegurando la subsistencia en condiciones dignas.

Sin lugar a dudas que también contribuye a la socialización de los hijos/as con relación a los valores socialmente aceptados, indispensables para el desarrollo y la adaptación humana en sociedad.

Los valores, actitudes y expectativas que de esta forma se transmiten constituyen el llamado "currículum del hogar" o programa educativo en el hogar, que no está escrito -a diferencia del escolar- pero cuenta con objetivos, contenidos, "metodologías" que determinan la seña de identidad de cada familia, y que contribuyen a generar aprendizajes en sus miembros.

Los valores son elementos muy centrales en el sistema de creencias de las personas y están relacionados con estados ideales de vida que responden a nuestras necesidades como seres humanos, proporcionándonos criterios para evaluar a los otros, a los acontecimientos tanto como a nosotros mismos.

Es así que los valores nos orientan en la vida, nos hacen comprender y estimar a los demás, pero también se relacionan con la imagen que vamos construyendo de forma propia y se relacionan con el sentimiento sobre nuestra competencia social.

Según algunos autores los valores son representaciones cognitivas inherentes a tres formas de exigencia universal: las exigencias del organismo, las reglas sociales de interacción y las necesidades socio-institucionales que aseguran el bienestar y el mantenimiento del grupo.

De esa manera, que los sistemas de valores se organizan alrededor de tres dimensiones fundamentales:

1- El tipo de objetivo (trascendencia o beneficio personal; conservación o cambio).2- Los intereses subyacentes (individuales o colectivos).3- El dominio de la motivación (tradición, estimulación, seguridad).

Las teorías implícitas que todos los padres tienen y que se relacionan con lo que los mismos piensan sobre cómo se hacen las cosas y por qué se hacen de tal o cual manera sirven de filtro en la educación en valores.

Un marco para comprender la educación en valores en la familia.- La familia muestra a su membresía lo que se espera de ellos y ellas teniendo en cuenta lo que se ve como deseable y valioso en la sociedad y propone un modelo que incluye sistemas para entender la realidad en la que están incluidas las familias.

Este marco permite la lectura abierta de la educación en valores en otros contextos de socialización: es un hecho que la televisión, el mundo de internet y de los ordenadores condicionan en parte los valores que son transmitidos desde la familia.

De cómo administren los padres estos medios, cómo eduquen a sus hijos en la lectura del lenguaje audiovisual y en el espíritu crítico, de ello dependerá la educación en valores en general.

 La cuestión de poner el nombre a uno de los miembros de la familia: si ya existe en esta, si es un nombre a "estrenar", tiene que ver con las expectativas y valores que los padres ponen en juego desde el inicio en la relación con ese hijo o hija: se va a llamar como el abuelo, como el tío/tía, y por qué, para llenar un espacio que ha quedado vacío, si se quiere repetir la historia de alguien que ha sido muy inteligente, muy afectuoso, muy exitoso en la familia.

Valores y reglas Las reglas familiares son en general implícitas y provienen de las familias de origen y se transmiten de generación en generación. Las reglas pueden funcionar como vehículos concretos de expresión de los valores, ya que en general responden a una determinada escala de valores, sea esta explícita o no.

También pueden responder a la tradición y ser el principal obstáculo para el cambio. Las reglas familiares constituyen indicadores comunicacionales por excelencia. A través de ellas se determina quién habla con quién, quién tiene derecho a qué, cómo se expresan los afectos, qué se penaliza, que se premia, a quién le corresponde hacer qué.

Los límites entre lo que se puede y lo que no, colaboran para dar seguridad a los hijos.Educando exhorta a todas las familias dominicanas a formar sus hijos apegados a los valores morales, sociales y patrios socialmente establecidos porque con ellos se asegura un futuro lleno de prosperidad y un mejor país.

Por: Departamento de Educación en Género SEE