El oído: cómo cuidarlo de las enfermedades

El oído: cómo cuidarlo de las enfermedades

En el oído pueden presentarse una serie de enfermedades que pueden prevenirse no introduciendo objetos extraños en estos y asumiendo medidas simples higiene en el hogar.

El Oído

En el oído pueden presentarse una serie de enfermedades que pueden prevenirse no introduciendo objetos extraños en estos y asumiendo medidas simples higiene en el hogar.

El oído es uno de los órganos más pequeños y delicados que posee el cuerpo humano. Está compuesto por un conjunto de estructuras situadas en el exterior y el interior del hueso temporal, y tiene como función percibir sonidos y regular el equilibrio espacial del cuerpo.

Para mantenerlo saludable, son muchos los cuidados que hay que tener presente, sobretodo si se toma en cuenta las constantes agresiones ruidosas a que es sometido diariamente.

Para cumplir con esta tarea, es importante conocer los malestares que pueden afectarlo, y así tomar en cuenta las medidas de prevención.

Según profesionales del área, en el oído pueden identificarse enfermedades como neoplásicas, las traumáticas, la Hipoacusia y la Otitis Externa y Media.

Explican que la Hipoacusia (pérdida auditiva conductiva o neurosensorial), es provocada por la contaminación del ruido, infección de las vías aéreas superiores; virales y bacterianas. Como síntomas, el paciente tiende a sentir la sensación de oído tapado, dolor intenso, emisión de secreciones y un olor fétido.

La Otitis Externa, una de las más comunes, es la infección de la piel del conducto auditivo externo, la cual puede ser bacteriana o micótica. En tanto que la Otitis Media se caracteriza por la acumulación de moco (seroso o purulento) en el oído medio secundario a disfunción de la trompa de Eustaquio, infecciones de vías aéreas superiores, etc.

Esta patología es causada por tapones de cerumen, exposición del oído al agua contaminada, uso de objetos como hisopos, pinchos, plumas, también puede ser infectado por hongos y por otras enfermedades como la sinusitis, adenoiditis, faringoamigdalitis y faringitis.

El tapón de cerumen es aquel que se forma en el conducto auditivo externo con el material segregado por las glándulas sebáceas o ceruminosas que se encuentran en la piel de consistencia untuosa semisólida de un color amarillo o marrón y se forma de grasas proteínas y sales minerales.

Normalmente la sección de cerumen es eliminada por el conducto auditivo con la limpieza cotidiana, pero en algunas personas, la eliminación de cerumen no se lleva a cabo o producen mucho, y es ahí cuando se forma el tapón.

El oído podría ser afectado también por tumores como papilomas y fibromas, que pueden ser malignos: como el epitretoma baso celular, con una inflamación inodora y con forma de coliflor, los hay que evolucionan y se transforman en tumores malignos extendiéndose rápidamente a las regiones perauriculares y los benignos: como los exostosis, son tumores de gran tamaño, que pueden obstruir el conducto, lo que produce sordera de transmisión o complicaciones inflamatorias. Entre los síntomas se verifica la aparición de sordera, dolores auriculares y zumbidos. Los muy avanzados producen síntomas neurálgicos y parálisis rinofacial.

Otro mal que acecha a este órgano es la presencia de objetos extraños en el lóbulo de la oreja o en el conducto auditivo, si están demasiado unidos a la piel; como podrían ser alimentos, insectos, botones y juguetes, entre otros.

El Cuidado de los oídos

Para cuidarlos, los expertos aconsejan no introducir nada en los oídos (hisopos, llaves, plumas, pinchos, orégano, orina, etc), tener cuidado de no mojar el interior de los conductos sobretodo en la playa o piscina y lubricarlos cada semana con aceite mineral o de almendra.

En la Otitis externa, los analgésicos pueden aliviar el dolor. En el caso de los tumores se requiere una intervención quirúrgica y en los que no se puede, los médicos los tratan con radioterapia, en algunos casos graves se necesita la extirpación del oído y reconstruirlo nuevamente.

En cuanto al cerumen, su eliminación se realiza introduciendo agua tibia a presión en el conducto auditivo. Pero para prevenir su aparición se debe realizar una limpieza diaria.

Se recomienda que cada persona adulta visite al otorrinolaringólogo, una vez por año y los niños y niñas, de uno a doce años, deberán hacerlo también específicamente para detectar factores de hipoacusia a temprana edad.

Oido humano

Por: Mercedes Guzmán
Modificaciones por Educando

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