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Miguel Rojas Sánchez

América Latina: Su Historia, ¿Feudal o Capitalista?

Una interesante investigación sobre el tema, sorprendentemente detallada por el profesor universitario Neido Novas. América Latina: Su Historia, ¿Feudal o Capitalista? Fuentes Consultadas.

Desde la aurora de la humanidad, el ser humano ha querido llegar al fondo de lo desconocido a través de teorías que explican y persiguen conocer la verdad de las cosas, en su búsqueda se ha establecido donde las condiciones geográficas y sociales le han favorecido y garantiza su bienestar.

En el devenir histórico, los dos siglos anteriores al descubrimiento de América, se caracterizaron por la decadencia de las relaciones feudales en Europa y por el surgimiento de las relaciones sociales condicionadas por el comercio, la producción artesana-mercantil y por la vida urbana. En las ciudades empiezan a surgir brotes incipientes de producción mercantil.

Con el surgimiento de la burguesía, en franca oposición al modo de producción feudal, sector social caracterizado por un espíritu emprendedor, exigente, ambicioso e innovador, apoyado por monarquías absolutistas europeas, especialmente de Portugal y España, que desde el siglo XV se dispusieron a impulsar grandes descubrimientos geográficos. Empieza la búsqueda de nuevas rutas por el mar tomando dos direcciones: Una bordeando el continente Africano y la otra penetrando hasta el entonces desconocido Océano Atlántico.

Las causas fundamentales de estos viajes eran motivadas en establecer relaciones comerciales con las indias Orientales y fundar colonias en pueblos conquistados.

El encuentro de nuevas tierras que no figuraban en la cartografía de la época (Nuevo Mundo), intensificó un activo mercantilismo basado en el criterio del fortalecimiento económico, con el propósito de obtener un intercambio comercial favorable en la concentración de metales preciosos dentro del territorio controlado por la monarquía, en virtud de que este metal, sobretodo el oro, era considerado como símbolo de riqueza; además de materias primas fuente esencial para sus industrias y comercio.

El historiador Roberto Cassá, en su obra Historia Social y Económica de la República Dominicana, Tomo I. año 1989, página 11 expresa: “Los monarcas absolutistas actuaron como medio de equilibrio -compromiso histórico entre las dos clases antagónicas: de las decadente nobleza feudal y la emergente burguesía”.

Nota: Desde la época colonial, los países que hoy integran a América Latina estuvieron sujetas a disposiciones y Reales Células de Carácter económico, política, sociocultural y religiosa de sus respectivas monarquías que con su accionar culturizaron toda la vida de los pueblos colonizados y conquistados.

¿España trasplantó el Sistema Feudal o Capitalista en sus colonias Latinoamericanas?

Las posiciones encontradas por cientistas sociales sobre este tema en particular, ha sido objeto de fuertes debates que requiere de un estudio minucioso.

El historiador argentino y residente en Chile, Luís Vitales, autor de las obras “Historia del Movimiento Obrero”, Santiago de Chile, 1962 y “Esencia y Apariencia de la Democracia Cristiana”, 1963, afirma que las antiguas ordenes sociales, nunca fueron feudales y rechaza la noción de que en cierta forma España transplantó las relaciones feudales en el Nuevo Mundo, porque la propia España se encontraba en los albores del paso del feudalismo al capitalismo.

De ahí se tiene que la conquista y colonización tuvieron un carácter capitalista que podemos sintetizar: La explotación de materias primas coloniales estaban dirigidas para el comercio internacional; dentro de la colonia, las clases económicas y gobernantes, aunque gustaban de los títulos nobiliarios y de los privilegios feudales eran en esencia nuevas clases capitalistas, compuestas, no solo de exportadores de mercancías agrícolas, sino también dueños de minas dedicados al comercio.

Lo cierto es que esta clase social no pudo ir más allá de su existencia porque no le interesó la inversión en estos territorios o estaba en incapacidad de hacerlo, carecían de interés en su desarrollo interno.

Prosiguiendo un análisis de lo formulado, determinaremos el error que por décadas han planteado movimientos reformistas, dirigidos por historiadores, sicológicos y otros profesionales afines de las ciencias sociales que han defendido la idea de que España trasplantó el feudalismo en América Latina.

La tesis principal del movimiento reformista consiste en definir a España como un país feudal caracterización que ganó fama y credibilidad gracias a la repetida formulación de historiadores del siglo XIX, que fabricaron una falsa imagen de España, confundiendo atraso económico con feudalismo o latifundio con feudalismo.

Si damos un concepto de qué es el feudalismo, nos daremos cuenta del error de los reformistas. El feudalismo era un sistema económico agrario basado en el trueque, sin salario, pues los servicios se pagaban con tierra, alojamiento y alimento. Su estructura se basaba en relaciones de servidumbre, de vasallaje con castigo para los que abandonen el feudo, etc. En el plano político se caracterizaba por una monarquía débil y una nobleza independiente.

Este régimen echó sus raíces a finales del imperio Romano de Occidente y llegó a su culminación entre los siglos IX y XII y declinó en la baja Edad Media, lo que minó la estructura feudal con el choque de la cultura musulmana y europea que a lo largo de siete siglos, es decir desde el siglo VIII hasta el siglo XV; turcos, árabes y judíos se instalaron en la Península Ibérica, donde crearon un activo comercio, introduciendo productos como el azúcar, algodón, la cría de gusano de seda, base de manufactura textil, surgiendo así de ese modo una nueva clase social, una burguesía comercial, que cada vez adquiría mayor poder económico, pues las exigencias y consolidación en ascenso de esta clase social, obligo muy excepcionalmente a la monarquía española a revisar el sistema socioeconómico, a pesar de que se resistieran a reconocer y conceder derechos políticos a esta clase emergente. Se estaba viviendo una etapa de transición de lo feudal al capitalismo mercantil (1era etapa) del modo de producción capitalista.

Una 2da tesis del movimiento reformista es la de que la conquista y colonización de América fue de carácter feudal.

La conquista y la colonización de América fue un acontecimiento natural para un país como España que había roto sus lazos con la expulsión de los árabes y judíos de su territorio que eran dueños de la banca y el comercio en España; rezagada y deseosa de obtener fuentes de riquezas y aprovisionamiento, diseña un objetivo capitalista: la explotación y comercialización de los metales preciosos.

A pesar de la presencia de fincas feudales, la economía colonial no se basaba en una economía natural o en la producción a pequeña escala propia del sistema feudal, sino en la explotación de materias primas para el mercado internacional.

Durante los primeros años de la conquista, los encomenderos trataron de afirmar su independencia, pero la corona española ansiosa de evitar el surgimiento de América, de señores que eventualmente pudieran repudiar su autoridad, establecieron una fuerte administración con vista a contrarrestar todo estallido feudal.

De ahí que en 1542, las nuevas Leyes de India reafirman el Poder Real: supresión por dos generaciones, es decir, el fin de la concesión perpetua de encomiendas. El encomendero no era el amo de los indios, ni podía imponer justicia, porque el indio no era siervo del encomendero “sino súbdito del rey”. Las medidas de la monarquía no nacieron por el respeto de la persona humana sino por una motivación capitalista, ya que proteger la mano de obra explotada evitaba el exterminio del indio, de modo que esto le proporcionaba metales preciosos y riquezas a la corona.

La tercera tesis de los reformistas es que la aristocracia feudal se inició en la colonia, incitó la rebelión de independencia contra España. España colonizó a América, no para reproducir el siclo feudal, sino para reincorporarlo al nuevo sistema de producción capitalista. La colonización Española hizo nacer una burguesía criolla, que al desarrollarse y entrar en conflictos con los intereses imperiales dirigió la emancipación de América.

El desarrollo interno de América Latina estuvo subordinado desde el comienzo a un estado colonial capitalista sometido a los intereses de España. El papel de América Latina, como productora de materia prima cumplió con la función de explotar e importar productos manufacturados.

España monopolizó las exportaciones importantes e hizo imposible que los criollos obtuvieran mejores precios en otros mercados o compraran productos manufacturados más baratos. Mientras la burguesía criolla quería productos manufacturados a precios bajos, la corona la obligaba a comprar mercancías vendidas a precios exorbitantes por parte de comerciantes españoles. Asimismo los motivos exigían la reducción de los impuestos, a pesar de que España imponía nuevos tributos.

Como la burguesía criolla carecía del poder político optó por llevar a cabo revoluciones en todas las colonias, porque consideraban que controlando las aduanas, el monopolio del gobierno, los ingresos públicos, los altos cargos públicos, el ejército y el aparato estatal del cual dependían las leyes de exportación e importación; cumplió su prometido, la independencia política, pero luego no pudo proteger, resultado de las revoluciones internas y control geopolítico del capitalismo.

Una cuarta tesis del reformismo dice que la aristocracia feudal gobernó los países latinoamericanos durante los siglos XIX y XX, demorando el desarrollo capitalista y el surgimiento de una burguesía nacional.

En conclusión, los países de América Latina no han llegado a la fase superior del desarrollo capitalista, porque la burguesía que les ha tocado gobernar a éstos países no ha desarrollado el mercado interno y la industria local, debido a que su fuente fundamental de ingreso y sus intereses han estado unidos a potencias capitalistas; de ahí que han desarrollado un modelo capitalista dependiente de acuerdo a las necesidades de éstos países industrializados.

El comienzo del imperialismo, que Vladimir Lenin llamó fase superior del Capitalismo, a finales del siglo XIX determinó una nueva fase del desarrollo en América Latina. La inversión de capitales financieros extranjeros, transformó a estos países a dependientes semicoloniales.

Las materias primas que en gran medida han estado en manos de la burguesía criolla, abastecen al mercado europeo y luego al norteamericano. Se adueñan de los yacimientos mineros, plantaciones y control de enclaves en territorios latinoamericanos en componendas serviles de sus gobernantes.

América Latina pasó directamente a diferencia del Viejo Mundo, de las comunidades indígenas primitivas al capitalismo incipiente introducido por la colonización española.

Ha estado gobernada por una burguesía que no ha llevado a cabo los objetivos de la democracia; no ha roto con los vínculos de dependencias del capital financiero extranjero; no ha ejecutado proyectos netamente nacionalistas y no ha podido realizar un plan de desarrollo sostenido.

La historia de América Latina es la historia de una Revolución democrática burguesa que no ha obtenido metas concretas y que requiere para su desarrollo conciencia nacional, unidad, coherencia y comprensión, para el bien de nuestras presentes y futuras generaciones.

Por: Neido Novas Master en Ciencias Sociales
Profesor de Historia de la Universidad Católica Santo Domingo.

Descripción imagen: Las posiciones encontradas por especialista sobre este tema ha sido objeto de fuertes debates que requiere de varios estudios.