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Joseph Joubert

Riqueza espeleológica de la República Dominicana

Aquí encontrarás información sobre las diferentes cuevas que forman parte de la riqueza de nuestro país. La Espeleología es la ciencia que estudia y explora las cavernas, cuevas grutas y abismos de un país o región.

Cuando nos referimos a la espeleología es necesario explicar de inmediato su significado, diciendo que es la ciencia que estudia y explora las cavernas, cuevas grutas y abismos de un país o región.

La palabra espeleología se deriva del griego y significa spelaion, cavidad, cueva, caverna, y el término latino Spelunca tiene la misma traducción.

Esta ciencia es muy poco conocida en nuestro país, sin embargo, ayuda en los conocimientos ecológicos, especialmente los relacionados con las cuevas y las aguas subterráneas.

La República Dominicana , por causa de su naturaleza geológica, cuenta con aproximadamente una cueva por kilómetro cuadrado, estimación que seguramente será superada luego que alguna vez se hayan catalogado la mayoría de cuevas importantes del país.

Es bueno tomar en cuenta que solamente en Los Haitises, región kárstica excepcional y de características únicas en El Caribe, existen más 15 mil cavidades estudiables para la Espeleología en solamente 1,600 kilómetros cuadrados.

En el Pomier, de la provincia San Cristóbal, existen 55 cuevas en apenas 4.5 kilómetros cuadrados. En Santo Domingo, capital de la República Dominicana , existen unas 150 cavidades. Y en cuanto a los Parques Nacionales Jaragua, Sierra de Bahoruco y del Este, la cantidad de cuevas por la condición kárstica de sus respectivos suelos, suman varios miles en cada uno de ellos.

La presencia de calizas, principalmente arrecífales, en la mayor parte de la geología de la Isla Hispaniola , ha permitido la formación de cuevas y cavernas de variadas dimensiones, pero también la formación de conjuntos y sistemas de cuevas que caracterizan algunas de nuestras áreas naturales más importantes.

El proceso de formación de cuevas a partir de la combinación entre la lluvia y los ácidos del medio natural (ácido nítrico, ácido carbónico y ácidos húmicos), actúa en las calizas entrando por sus fracturas y fisuras corroyendo sus entrañas, formando así las cuevas y cavernas.

Pero además, abriendo paso para la formación de ríos, arroyos y lagos subterráneos que acumulan aproximadamente el 97% de toda el agua dulce de la isla, como ocurre en el resto del mundo, siendo las cuevas y cavernas los sitios de mayor acumulación de agua dulce del planeta luego de los polos norte y sur.

En nuestro país, las corrientes subterráneas más conocidas son Catanamatías (en la provincia San Juan); el río Cevicos (en la provincia Sánchez Ramírez); La Toma (en la provincia San Cristóbal); el río Brujuelas (en el Distrito Nacional); el río Almirante (en la provincia Hato Mayor); Trou Nicolás (en la provincia Pedernales); La Cidra (en la Provincia Elías Piña), e Higüero (en la provincia Duarte).

Las condiciones ecológicas de los parques Haitises y del Este, dominadas por las precipitaciones pluviales y la exhuberancia vegetal, determina una alta diversidad biológica en sus cuevas y cavernas, no siendo menos para las cuevas de los otros dos parques nacionales de bosque seco (Jaragua y parte del Bahoruco).

Las condiciones antes mencionadas permiten la existencia de cientos de miles de murciélagos en su interior, así como miles de aves como las lechuzas y las golondrinas de cuevas, creando en su interior las condiciones ideales para el crecimiento de la fauna cavernícola, constituida principalmente por insectos, pero también por reptiles, peces y anfibios.

En cuanto a la importancia cultural, casi todas las cuevas del territorio dominicano presentan alguna manifestación rupestre, más comúnmente petroglifos, aunque en menor cantidad. Es decir, cuando se presentan ambos en una sola cueva: pictografías (pinturas sobre las paredes) y petroglifos (grabados sobre las paredes y rocas), regularmente son más abundantes las pinturas. Pero son más las cuevas con petroglifos que las que existen con pictografías. Hay excepciones, como ocurre con la Cueva Guácara de Comedero No. 1, en Cotuí, donde la cantidad de petroglifos supera con mucho a las pictografías.

Como localidad muy especial tenemos a las Cuevas de Borbón o del Pomier, en San Cristóbal, conjunto considerado como la Capital Prehistórica de las Antillas, por poseer la mayor cantidad de manifestaciones rupestres en el menor espacio en el Caribe. Tómese en cuenta como resaltó el geógrafo cubano Dr. Antonio Núñez Jiménez- que solamente la Cueva No. 1 tiene en su interior más pinturas y petroglifos que todas las demás cuevas de las Antillas Menores juntas.

Una zona particular de cuevas son los farallones costeros que delimitan en el Llano Costero Suroriental las terrazas marinas que lo caracterizan, principalmente el farallón más cercano a la costa, cuya extensión de aproximadamente 175 kilómetros se encuentra horadado de pequeñas cuevas y abrigos rocosos que albergaron en su momento el ritual o el uso doméstico de nuestros aborígenes, y en las que aparecen cientos de petroglifos de variadas formas, dimensiones, estilos y expresiones, predominando el antropomorfismo.

En la ciudad de Santo Domingo, el farallón que bordea el Parque Mirador del Sur que en una vasta zona de la ciudad aparece sepultado por su crecimiento- alberga en sus cuevas todavía visibles cerca de 200 petroglifos dispersos en grupos de diferentes números. Eso hace del Farallón Sur un sitio rupestrológico de cierta especialidad.

Pero faltaría un examen en toda su extensión para determinar si su rupestrología fue obra de alguna cultura específica, o de un grupo específico dentro de determinada cultura indígena, o si aparecen diferentes tipologías rupestres en sus cuevas que les identifiquen con grupos que ocuparon distintamente las provincias San Cristóbal, Distrito Nacional, San Pedro de Macorís, La Romana y La Altagracia (Higuey), sobre las cuales se extiende el Farallón Sur y sus probablemente más de 2 mil cavidades.

Las cuevas y sitios rupestres elegidos como más representativos y donde se encuentran las manifestaciones rupestres con rasgos más particulares son:

1) Cuevas del Pomier o Borbón, en la Provincia San Cristóbal.

2) Las Guácaras de Comedero y Caballero, en la Provincia Sánchez Ramírez.

3) Cuevas de Los Haitises, en la Provincia Samaná.

4) Cuevas del Parque Nacional del Este, en la Provincia La Altagracia.

5) Cueva de Las Maravillas, en la Provincia San Pedro de Macorís.

6) Cueva del Ultimo Cielo, en la Provincia Monseñor Nouel.

7) Cuevas de Pedernales, en la Provincia Pedernales.

8) Cuevas de las Caritas, (Lago Enriquillo) en la provincia Independencia.

9) Petroglifos de Chacuey, río Chacuey, Provincia Santiago Rodríguez.

10)Valle del Tetero, Parque Nacional “Armando Bermúdez”, Provincia La Vega.

11)Cueva Iglesia de la Virgen de la Altagracia , Provincia Elías Piña.

12)Plaza de Anamuya, en la Provincia La Altagracia.

Datos suministrados por Domingo Abreu Collado y Espeleogrupo de Santo Domingo, Inc.

La cueva de las Maravillas

Cueva La Sirena

Cuevas del Pomier

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