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Educación Adultos(as)

Portada
Indice
Introducción
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
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1. CARACTERIZACIÓN DE LA ESTRUCTURA COLEGIADA
PARA LA EDUCACIÓN DE ADULTOS(AS)


1.1. Justificación


En la realidad dominicana, para dar respuestas efectivas a las necesidades de las personas y comunidades a las cuales va dirigida la Educación de Adultos (as), es preciso asumir nuevos enfoques e implementar políticas y estrategias diferentes, en cuanto al modelo y a las estructuras organizativas que hasta ahora se han seguido.


Los organismos rígidos, de poder centralizado, que limitan la iniciativa de los sujetos, tienen que dar paso a estructuras flexibles que permitan la constante innovación, según los cambios científicos y Tecnológicos que se van dando, y de acuerdo a las demandas que los procesos sociales generan cada día en nuestras sociedades.


La posibilidad de aglutinar esfuerzos y de coordinar acciones multisectoriales; la correspondencia entre los programas y las características de las comunidades a las que se dirigen, considerando la evolución dinámica de dichas comunidades; la decisión de fortalecer la participación del sujeto de la educación de adultos(as) para promover su desarrollo autogestionario; la combinación entre los programas formales y no formales y las modalidades de educación presencial y no presencial,
sólo será posible si se crea una estructura organizativa abierta, que. por lo menos diminuya el burocratismo limitante con que frecuentemente se manejan las instituciones gubernamentales.

Por ello, para la gestión de la Educación de Adultos(as) se propone un organismo colegiado de amplia base de representación.


Por otra parte, el papel que debe jugar la Educación de Adultos (as) no sólo como factor que puede ayudar en la solución a los problemas de quienes se desenvuelven en condiciones de desventaja, sino también en el desarrollo del país, requiere de un modelo que por su naturaleza concentre una mayor atención de parte del Estado y facilite la concertación interinstitucional.

Pichón (1990) plantea, con razón, que el grado de apertura que pueda tener una determinada administración de la Educación de Adultos (as), en el contexto de una reorientación fundamental del comportamiento del estado, será un indicador de su real disposición o no de contribuir a la creación y/o fortalecimiento de un sistema igualitario de educación de adultos(as), en cuanto infraestructura facilitadora del desarrollo y autorrealización del sujeto histórico de la educación de adultos(as).


Diferentes documentos de la SEEBAC abogan por un modelo más eficaz que el actual, con una mayor cobertura y más ágil en su operacionalidad; y propugnan, incluso, porque la educación de adultos sea atendida por un subsistema. (Ver, entre otros, Diagnóstico del Sector Educativo en Rep. Dom., 1979, pag. 113).


Por todo lo dicho, se impone la necesidad de proporcionar una estructura organizativa de educación de adultos(as), que por su lugar en el sistema educativo nacional, por su composición orgánica, por sus características y operacionalidad pueda responder a los desafíos de los nuevos tiempos y a las demandas del futuro.


1.2. N aturaleza de la Educación de A dultos (as)


La Educación de Adultos(as) se inscribe en el contexto de la educación permanente; es decir, en una nueva concepción de la educación, que consiste en el hecho de que el hombre y la mujer aprenden durante toda su vida; en el marco de la política de “educación para todos(as)”; y dentro de la concepción de “educación para la democracia”, entendiendo que los individuos pueden tener una participación social consciente y efectiva, n la medida en que el pueblo ha sido educado.


La Educación de Adultos(as) facilita los siguiente procesos: la obtención de una formación académica general de nivel básico; la preparación para el desempeño de los papeles correspondientes a la persona adulta; la formación y capacitación para el trabajo; el desarrollo de una conciencia crítica, comprometida con la búsqueda del bien común; el reconocimiento y enriquecimiento de la cultura nacional, así como el respeto por la diversidad cultural; y el surgimiento de una actitud de constante búsqueda de juegos aprendizajes.


La Educación de Adultos(as), de igual manera, propicia en los participantes el desarrollo de aptitudes; mejora o reorienta sus competencias técnicas y profesionales; evoluciona su forma de enfrentar los problemas y, en general, sus comportamientos; y, además, propicia en ellos la seguridad de que pueden aprender y avanzar constantemente, en base a su propia determinación.


En este sentido, la Educación de Adultos(as) favorece el desarrollo integral del individuo y su adecuada incorporación a la sociedad como una persona consciente, crítica y responsable de sus actuaciones.


Responde a la obligación del Estado de proporcionar la oportunidad a la población adulta de satisfacer su derecho a la educación, partiendo del hecho de que no hay límites de edad para aprender, y que las personas siempre pueden ampliar su formación.


La Educación de Adultos(as) se nutre de la diversidad sectorial, cultural y sociológica; y aunque es de alcance nacional, su funcionalidad depende de la atención que preste w las necesidades y características regionales y locales.


Es de carácter eminentemente práctica, en cuanto prepara para la vida partiendo del medio concreto en que la persona está inmersa. Además, da la oportunidad de crear espacios para la participación, la solidaridad y el intercambio comunitario; y es un derecho de la población adulta que ha quedado marginada de la distribución de bienes y servicios, para que a través de ella eleve su nivel académico y, por tanto, gane en poder y en representatividad en el seno de la sociedad.


1.3. Gestión de la Educación de A dultos(as)


Para que la Educación de Adultos(as) se pueda ofrecer con mayores posibilidades de éxito, el organismo colegiado que se propone ha de poseer una amplia representación de instituciones de la sociedad civil y un alto grado de autonomía en la definición de políticas y toma de decisiones. Dicho organismo se define en su funcionamiento en base a las siguientes características:
• Descentralizado, dado que se sustenta en la democratización de los procesos de gestión, y por tanto reorienta la administración hacia los niveles locales.
• Multisectorial, en cuanto es un proyecto con diversos componentes que aglutina diferentes sectores: educación, salud, iglesia, laboral, artístico, deportivo, entre otros.
• Autogestionario, porque propicia la participación, facilitando la intervención del sujeto individual y social en la toma de decisiones, mediante estrategias que posibilitan una relación horizontal y orgánica entre todos los que están involucrados en el proceso.
• Integrador, dado que estimula y desarrolla un amplio proceso de intercambio de experiencias entre organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y comunitarias, y entre todos los que de un modo u otro participan en la educación de adultos(as). A la vez, integra diferentes formas de educación presencial y no presencial.
• Abierto, puesto que da cabida a diversos intereses de la población meta y facilita la satisfacción de las necesidades locales.
• Flexible, porque permite la permanente renovación que los cambios sociales y los adelantos de la ciencia, la técnica, además, porque promueve que cada participante avance según su ritmo de aprendizaje.




 

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