2. CARACTERIZACIÓN DE LOS SUJETOS DE LA EDUCACION DE ADULTOS(AS)
2.1. Definición de la Población Adulta
La Educación de Adultos(as) está dirigida a la población de 14 años o más que no ha iniciado o no concluyó el nivel básico.
Se asume la edad mínima de 14 años, en vista de que la obligatoriedad escolar está definida por la Constitución y las leyes del país para la población de 6 a 14 años, como lo es el grupo de edad que atiende el nivel básico regular. Esta educación es, además de obligatoria, gratuita y universal para todos los habitantes del país.
El(la) adulto(a), desde el punto de vista biopsicosocial, es toda persona (hombre o mujer) que ha alcanzado la madurez orgánica y psicológica; en lo social ejerce derechos y cumple deberes ciudadanos, y económicamente podría estar incorporado a las actividades productivas.
En el aspecto legal, en la República Dominicana se considera adulto(a) a todo(a) ciudadano(a) que haya cumplido 18 años de edad, o que sin haberlos cumplido esté o haya estado casado(a).
Para los fines de esta propuesta, se considera adulto(a) a la persona que, ha asumido responsabilidades en diferentes esferas: en el trabajo productivo; a nivel familiar (madre o padre reales o potenciales, o tutores); y en el desempeño de otros papeles que por su contenido permitan clasificarlo(a) corno tal.
La condición socioeconómica que vive el país determina que desde muy temprana edad muchos(as) niños(as) y adolescentes que debían estar beneficiándose del derecho a la educación, queden al margen de este beneficio, y se incorporen al trabajo productivo o realicen labores que les ayuden a subsanar en algún grado su estado de miseria y el de su familia. Dentro de la población generada por esta dramática realidad interesa, a los fines de esta propuesta, el grupo de los llamados adultos sociales. Son los adolescentes de 14 a ‘18 años que sin haber alcanzado la edad cronológica ni la madurez sicológica, asumen responsabilidades propias de la persona adulta.
Siendo así, para caracterizar con propiedad la población a la que va dirigida este tipo de educación, es necesario atender a la especificidad de los grupos de ambos sexos que la componen: adolescentes de 14 a 18 años, adultos jóvenes de 19 a 40 años y adultos de mediana edad de 41 a65 años.
Los adolescentes con derecho a ingresar a la Educación de Adultos(as) han sido violentados en los que son sus intereses de edad; han sufrido exigencias desmedidas; y han crecido, en muchos casos, bajo circunstancias de riesgo, particularmente en lo que se refiere a aprendizajes dañinos.
Además, los problemas de identidad propios de este período de desarrollo se agravan cuando las condiciones de vida son difíciles.
De todos modos, los adolescentes cuyas características les permiten participar en los programas de educación de adultos(as), manifiestan preocupaciones, preferencias y conflictos en cierto grado similares a los del adolescente típico.
Los(as) adultos(as) jóvenes, aunque están algo más definidos(as) que los adolescentes, no tienen aún metas claras porque sus experiencias de fracasos y dificultades, y principalmente sus pocas posibilidades educativas, limitan el alcance de sus perspectivas. Sus características se definen en base a las responsabilidades sociales que asumen por los diferentes papeles que desempeñan.
Por su parte, los (as) adultos(as) de mediana edad, forman el grupo menos numeroso de los que asisten a las escuelas para adultos(as), según estadísticas oficiales. Aunque parte de los(as) hijos(as) se han ido, sus compromisos pueden ser más complejos por la llegada de los(as) nietos(as), dado que en la clase socioeconómica a que pertenecen, en muchos casos, los(as) hijos(as), principalmente las mujeres, regresan al hogar con la descendencia que han procreado en uniones poco duraderas. Por tanto, sus responsabilidades no varían mucho con relación a los(as) adultos(as) jóvenes.
Conviene señalar que como la auto evaluación es una característica propia de la mitad de la vida, puede ser motivo, en los que se animan a estudiar, para la búsqueda de mejores oportunidades.
También cabe destacar el hecho de que tanto en la adultez como en la adolescencia, se dan procesos orgánicos y cambios en la conducta cuyo manejo generalmente afecta al sujeto.
Las mujeres, por su parte, han tenido aún menos oportunidades que los hombres; y en su posición respecto a éstos reproducen las relaciones históricas de subordinación, las cuales se expresan, en condiciones de marginalidad, en cieno grado de esclavitud y a través de diferentes mecanismos. A las tareas hogareñas, se les agregan en muchos casos, labores de producción de diferentes tipos, lo que determina que su jornada de trabajo se multiplique, sin contar otras responsabilidades que socialmente se les asignan.
En general, la población que participa en la educación de adultos(as) está afectada por problemas en todos los órdenes. Sus integrantes son obreros(as); agricultores(as) y trabajadores(as) por cuenta propia en pequeña escala; trabajadores(as) domésticos (as); jornaleros(as) y desempleados(as), entre otros. En el aspecto educativo hay quienes nunca han ido a la escuela o quienes por mas escolaridad muy deficiente en cantidad y/o calidad han perdido lo poco que aprendieron y están además quienes cursaron algunos grados del nivel básico y mantienen, aunque precariamente, los conocimientos y habilidades adquiridos.
De otro lado, en el aspecto político, los(as) adultos(as) con déficit educativo, tradicionalmente han sido utilizados(as) por personas y grupos interesados en alcanzar o mantener el poder, puesto que el ejercicio de sus derechos ciudadanos, y en este caso el derecho al sufragio, está condicionado por su pobre nivel de conciencia social y por las condiciones de marginalidad en que viven.
Asimismo, el disfrute de su libertad está restringido porque su participación político social, y su
poder de decisión son limitados.
Sus aportes como productores(as) de cultura no son reconocidos; y en cambio, se les imponen contenidos culturales que les son ajenos.
Otras características, señaladas en forma más concreta, que distinguen a los que participan en la educación de adultos(as) son las siguientes:
• Son portadores (as) de un cúmulo de experiencias y poseen una determinada visión del mundo.
• Por lo general proceden de sectores pobres, tanto urbano como rural.
• Son maduros(as) en el aspecto orgánico, y emocionalmente muchos también lo son, aunque en ambos aspectos pueden reflejar los efectos de las circunstancias en que han vivida
• Desempeñan papeles que implican compromisos sociales, familiares, políticos y religiosos, entre otros.
• Tienen responsabilidades en el mundo del trabajo.
• Poseen conocimientos, habilidades, destrezas, valores y actitudes, que les facilitan la integración de nuevos aprendizajes, aunque con este haber se conjugan, en diferentes grados, déficit acumulado por falta de oportunidades, y por carencias tempranas de diferentes tipos que limitan su potencial.
• Aunque sus limitaciones les deprimen pueden generar actitudes favorables para integrarse voluntariamente a procesos que complementan su formación, y capacidad para desarrollar iniciativas con el fin de mejorar su calidad de vida.
Están en capacidad de avanzar en diferentes órdenes, de ser gestores de su propia educación y en el aspecto sociopolítico algunos(as) van logrando espacio en la participación comunitaria, a través de las organizaciones a que pertenecen.
Tal como se ha señalado, esta propuesta cunicular va dirigida a diferentes grupos de edad; por tanto, han de introducirse cursos especiales según los intereses y necesidades de cada grupo.
2.2. Requisitos de Ingreso a la Educación de Adultos(as)
La educación de adultos (as) puede resultar especialmente atractiva por diferentes razones: abarca un período más corto que el que cubre la educación básica destinada a niños; se ofrecen múltiples programas, principalmente de formación para el trabajo y de orientación para la vida; y la oferta se hace en horarios variados que permiten acomodar al participante según sus posibilidades o preferencias.
En este sentido, para controlar la del sistema regular, con lo que se produciría una mayor demanda de los servicios de educación de adultos(as), es indispensable respetar los criterios con que se define al adulto(a). En cualquier caso, para autorizar el ingreso de los que alegan pertenecer al grupo de los llamados adultos(as) sociales, el/la aspirante, en consonancia con la definición que se da en este caso, habrá de tener los 14 años cumplidos, estar vinculados a algún tipo de actividad productiva o haber asumido compromisos familiares.
El organismo colegiado local estudiará cada solicitud, y después de comprobar la validez o no de los documentos que la respalden, en los casos en que se requiera de alguna documentación, dará la(s) recomendación(es) de lugar.
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