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Currículo Nivel Básico

Portada
Indice
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
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EL PAPEL Y EL TIPO DE CENTRO EDUCATIVO.

5.1. Papel y Tipo de Centro Educativo
EL Centro educativo, como espacio importante de socialización de ciudadanos y ciudadanas, debe propiciar procesos de construcción participativos y democráticos.

 

Para lograrlo, la escuela ha de estar organizada como una institución democrática en la cual, estudiantes, profesores y profesoras, directores, padres, madres y tutores, personal de apoyo y la comunidad vinculada a ella, encuentren espacios para la libre expresión, para la participación responsable en la definición de líneas de acción para la buena marcha de la escuela.

La escuela en la organización de su práctica diaria, reflejará los valores de tolerancia, libertad, solidaridad, corresponsabilidad que irán construyendo prácticas personales y grupales para la organización democrática de la sociedad.

La participación en la gestión educativa significa la posibilidad real de tomar parte activa en la elaboración, desarrollo y conducción del proceso educativo por parte de todos y todas los que intervienen en el mismo.

 

Esta participación ya comenzó en el Nivel Inicial, se amplía y ha de lograr una mayor porción en el Nivel Básico, expresándose en las prácticas del aula como espacio, donde estudiantes, maestras y maestros, aprendan a resolver el conflicto mediante el diálogo, el debate libre de los diferentes puntos de vistas, la práctica del consenso, la propuestas de planes conjuntos de acción y el intercambio de roles en la conducción de las decisiones.

Los maestros y maestras que garantizarán que esta participación llegue a ser práctica para la vida en democracia, deben ser actores y actrices activos(as) y críticos(as) de todos y cada uno de los momentos en que se reflexionen y elaboren los cursos de acción y las normativas del centro. Esta práctica democrática de maestros y maestras se pondrá de manifiesto en la relación continua entre todos los miembros de la comunidad escolar.

 

En una escuela democrática se aprende a participar participando, pero no con un modelo único que límite la verdadera participación, sino que la misma tomará formas diversas en las cuales estarán presentes diálogos, intercambio de ideas y experiencias, reflexión, crítica, respeto y compromiso, en las decisiones asumidas en el seno de la comunidad educativa.

 

Para lograr esta participación en y para la democracia, cada centro debe mirar a su interior, para proponer los espacios de participación que se han de favorecer y las prácticas que se han de asumir. Esta mirada al interior de cada centro con toda la comunidad educativa, dará como resultados las más diversas y creativas formas de organización participativa para llevar a cabo el proyecto de centro, proponiendo las prioridades para cada año escolar y la planificación que dará concreción a ese currículo.

La participación colectiva en el proyecto de centro, garantizará que se programen los diferentes recursos que se requerirán y los diferentes medios para conseguirlos, ubicando también en las comunidades y el entorno más cercano a la escuela, aquellos que el mismo proporciona para los procesos de aprendizajes significativos, partiendo de la realidad sentida y vivida por los y las estudiantes.

 

Las prioridades del año toman concreción en el aula, las cuales se organizarán en función de las siguientes necesidades: cognoscitivas de los y las estudiantes, de relación, de los procesos de aprendizajes significativos y de expresión cultural de cada grado o ciclo.

Los y las estudiantes formarán Comités de Trabajo para las más diversas tareas, movilizarán sus acciones en corresponsabilidad con el maestro o la maestra, asumiendo funciones de coordinación de las mismas.

 

El asumir esta responsabilidad los irá entrenando en la práctica de organizar y conducir procesos más complejos de participación y de toma de decisiones personales y colectivas.

 

Desde los primeros cursos de la Educación Básica los y las estudiantes disfrutarán el compartir con el maestro o maestra las tareas de:
organizar el curso, dividir las funciones entre todos los miembros del grupo para la realización de los trabajos o servicios, la auto evaluación de los otros, y propuestas de soluciones a los problemas de ellos como grupo, del centro, del barrio y de los problemas del país.

En los últimos dos grados de la educación Básica los estudiantes y las estudiantes con esta práctica de participación y toma de decisiones desde el aula, podrán participar en un Consejo Estudiantil en el cual las necesidades y prioridades del centro sean compartidas por ellos, desde el momento en que se elaboren las propuestas de solución a las problemáticas, hasta la puesta en ejecución de las mismas.

 

5.2. LA ORGANIZACIÓN DE LOS MAESTROS Y LAS MAESTRAS
La misma cultura de colaboración y participación en que se desarrollan las prácticas educativas desde las aulas deben ser una realidad entre los grupos de maestros y maestras y las instancias de dirección del centro.


Maestros y maestras compartirán, se apoyarán unos a otros, expondrán sus puntos de vista y buscarán soluciones a las problemáticas educativas de sus aulas en particular, del centro en general, así como a las políticas educativas o su condición de profesional o su condición de ciudadano(as) con derechos y deberes civiles y políticos.

 

Las reuniones periódicas de programación, evaluación y reflexión maestros y maestras de un mismo grado y entre los(as) de un no ciclo, garantizan que el proyecto del centro sea más global e integral, evitando así la fragmentación y desnivel en los logros y las competencias y rivalidades innecesarias entre ellos.

 

5.3. LA DIRECCIÓN COMO ELEMENTO VITAL PARA LA GESTIÓN DEL CENTRO Y EL SEGUIMIENTO DE LAS DECISIONES. COLECTIVAS.
• En una escuela democrática, las instancias de dirección asumen un rol de animación, de organización colectiva para la toma de decisiones y la corresponsabilidad en las diversas tareas que requiere el centro para su funcionamiento.

 

• Los equipos de dirección formados por directores, subdirectores, coordinadores, encargados de departamentos y secretarias, funcionarán como verdaderos equipos de trabajo.

• Estos equipos, cuya labor principal es dar seguimiento a las decisiones, evaluación y supervisión permanente del centro, dinamizarán con los demás su gestión, la ayuda mutua, la participación entusiasta y la solidaridad entre todos los integrantes del centro.

 

• Su rol es garantizar que en el centro, las relaciones democráticas consoliden procesos de crecimiento personal y social, de creatividad, criticidad y cooperación.

• Para ellos, los propósitos educativos del centro deberán estar por encima de los personales. El manejo del conflicto, la búsqueda del consenso y el respeto a las decisiones tomadas colectivamente serán prácticas permanentes de su gestión democrática.

 

• Estas prácticas del equipo de dirección fortalecerán las que se establezcan entre los maestros y maestras, y las que se desarrollen en el interior de cada grado y en su relación con otros grados.

• Fortalecerá además esta relación democrática, flexible y participativa, la integración de las familias y de la comunidad al centro.

 

5.4. ESTRUCTURA DE ORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DEL CENTRO
• Equipo de dirección integrado por directores, subdirectores, coordinadores, encargados de áreas y personal de apoyo o secretariales.

• Equipo o Asamblea de maestras y maestros.

• Delegados estudiantiles representantes de los Consejos de curso.

• Asociación de padres, madres y tutores del centro.

• Delegados de instituciones de la comunidad que han demostrado preocupación por la realidad educativa y con la prácticas permanente en la comunidad.

• Equipos de trabajos desde el aula organizan y desarrollan diversas tareas para el funcionamiento del grado o del centro.

5.5. LA VINCULACIÓN CENTRO EDUCATIVO - COMUNIDAD
En el marco de esta propuesta se entiende por comunidad un conjunto de personas con características comunes, situada en un territorio o espacio macro. En este caso, el espacio de la comunidad está referido al ubicado en el territorio cercano al centro, pero abierto a la comunidad regional, nacional e internacional.

 

La flexibilidad que caracteriza esta propuesta curricular conlleva la vinculación centro-comunidad, recuperando el natural proceso de interacción social entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos. El crecimiento humano ocurre en la interacción sociocultural, la cual ejerce su influjo queramos o no, en las relaciones, actitudes, valoración y esquema de pensamiento.

En esta compleja interacción ocurre la vinculación centro comunidad, orientada a ofrecer una nueva lectura de la escuela en la comunidad  y una nueva lectura de la comunidad en la escuela, adecuándose ésta a la edad y los intereses de los y las estudiantes.

 

Currículo y comunidad

 

En tal sentido los contenidos educativos requieren ser permeados  y revitalizados por la realidad cultural, situando necesidades sentidas y problemáticas reconocidas, como contenido a conocer, trascendiendo la experiencia con el saber acumulado, que necesariamente debe trabajar la escala.

 

La incorporación de temas vitales de la comunidad al currículo del centro devuelve al centro al natural proceso de investigación que se inicia con el nacimiento del ser humano. Los centros se convierten en espacio para la pregunta, la duda, la creatividad, la imaginación y la fantasía.

Organización de centro-comunidad

La interacción centro comunidad requiere que el centro salga de sus muros6 y establezca nexos con instituciones sociales, lo cual requerirá un esfuerzo de organización diferente y una apertura de las instituciones o instancias de la sociedad para facilitar su acceso a la escuela.

El acercamiento de la escuela a la comunidad permite al estudiante redescubrirla a través de una observación metódica, de una descripción atenta y de la reflexión de sus múltiples aspectos lograr nuevas explicaciones sobre la comunidad, una mayor comprensión de la misma en su historia, sus procesos productivos, organizativos y culturales, etc.

 

Interacción entre los centros educativos

El uso racional de los recursos de la comunidad requiere la existencia de programas comunes para actividades concretas, las cuales han de facilitar integración, la cooperación, el trabajo colectivo. El centro educativo ha de ser una vía permanente para el diálogo entre las instituciones comunitarias, empezando los centros educativos por establecer acciones comunes, jornadas de conocimiento de la comunidad, de debate en problemáticas comunes y búsqueda de solución, en jornadas de formación de educadores y personal de apoyo, entre otros, logrando además el aprovechamiento de los recursos humanos.

 

La creación de un boletín que hable de la vida de la comunidad, elaborado con la participación de todos, el periódico de la escuela incorporando noticias de la comunidad, la creación de estructuras que respóndanlos intereses de la comunidad, tanto en las organizaciones

 

Como en la escuela, permiten visualizar a los y las estudiantes. Estos podrían constituirse en mecanismos eficaces para facilitar la vinculación entre los centros educativos y entre éstos y las comunidades.

La relación centro educativo-familia

 

La familias tienen un rol importante en la orientación de los centros, pues ellas mejor que nadie conocen aspectos fundamentales de la vida de la comunidad. Sus aportes en ese sentido favorecen la adecuación de la escuela al contexto en el que está situada. Su participación en la gestión favorece la democracia participativa, siendo parte de las decisiones globales y de su ejecución.

También las familias, junto a la escuela, propician la organización de los y las estudiantes, apoyando las iniciativas de la escuela e impulsando su participación en la propia asociación de padres y amigos, de manera  responsable.

 

Juntos, padres, estudiantes, profesores y profesoras y otros miembros de la comunidad educativa y local, deberán participar en acciones comunes en beneficio de los y las estudiantes y de la comunidad.

Desde los centros, las familias también requieren la vinculación real, y el apoyo a su proceso de formación crítica que les permita acompañar los aprendizajes de sus hijos y establecer nuevas relaciones de comunicación, diálogo, respeto y cariño que posibilite el crecimiento global de la familia y la comunidad. Para esto, los centros han de institucionalizar las jornadas de formación de padres y todo tipo de actividades que posibiliten el crecimiento personal y social.

 

Función de la animación socio-cultural

La animación sociocultural en la propuesta curricular para el Nivel Básico juega un papel importante pues abarca una serie de actividades como son el ocio, el tiempo libre, las fiestas, expresiones de vivencias colectivas, concientización o formulación de necesidades sociales, las cuales son consideradas como imprescindibles en la formación de sujetos que participarán activamente en el mejoramiento de la sociedad.

 

La formación de sujetos con identidad personal y social que se plantea en los propósitos de la Educación Básica, se fortalecerán al ser trabajados desde la animación sociocultural, ya que desde ella se propicia la recuperación de las raíces de la identidad cultural, se amplían las mismas con los bienes culturales acumulados y se abren caminos a nuevas formas de expresión y comunicación entre los ciudadanos.

 

En la medida en que la escuela se vincula a los procesos de animación sociocultural de la comunidad, contribuirá a contrarrestar la inadaptación, pasividad y aislamiento propio de amplios grupos juveniles, producto de los procesos de modernización de nuestra sociedad, ya que la animación sociocultural impulsa al igual que la escuela un proyecto de sociedad, construida en base a los principios de libertad, participación, corresponsabilidad social e igualdad.

Para contrarrestar la pasividad y movilizar el interés de niños, adolescentes, jóvenes y adultos a tomar conciencia de sus problemas y necesidades, la animación sociocultural utiliza diferentes expresiones artísticas, gráficas y simbólicas; que propician una red de comunicación para resolver problemas colectivamente.

 

Por la importancia que tiene la animación sociocultural para la escuela, en su proyecto de vinculación centro-comunidad, se requiere que desde la Educación Básica se propicie la formación de animadores socioculturales, que se irán construyendo en la medida en que la escuela participe en actividades de interés común, fiestas barriales y comunicarías, se organicen funciones de teatros y títeres, talleres creativos, concursos literarios, lecturas y comentarios de cuentos, ferias, exposiciones científicas culturales, competencias deportivas, que trasciendan las puertas del centro para garantizar un triple encuentro social: los y las estudiantes, las familias y la comunidad.




 

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