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Currículo Nivel Inicial

Portada
Indice
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capitulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
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10. MODALIDADES NO ESCOLA1UZADAS EN LA EDUCACIÓN INICIAL


Para el Nivel Inicial se conciben las modalidades no escolarizadas como un servicio a la población infantil de O a 6 años, a través de la aplicación de diversas estrategias orientadas a
ampliar la cobertura de éstos, y potenciando el aporte, autoayuda y autogestión a nivel familiar y comunitario.


Estas modalidades son alternativas innovadoras de educación que se organizan para atender las necesidades de los niños y las niñas, la familia y la comunidad, especialmente en contextos socio-culturales afectados significativamente por problemas y limitaciones económicas y tradicionalmente marginados de servicios sociales, en educación y salud.


Como modalidades no escolarizadas, estas alternativas habrán de impulsarse y organizarse de tal manera que puedan servir al mayor número posible de niños y niñas, y a las familias, con los recursos financieros, humanos y culturales de la comunidad:


Todo lo anterior supone que las alternativas se caractericen por su flexibilidad y diversificación, lo que permite su adecuación no sólo a los intereses y necesidades de los niños y las niñas, sino a los recursos disponibles. Su implantación reclama de sus animadores y promotores una actitud de apertura, iniciativa, sensibilidad e identificación con los problemas de la comunidad.


La participación activa de la comunidad es uno de los supuestos fundamentales de estas alternativas no escolarizadas. No hay posibilidades de su implantación exitosa sin la motivación de los recursos y potencialidades de la comunidad.


Criterios para implantar las modalidades no escolarizadas


Flexibilidad: Se expresa en que parte de las necesidades de los niños
y las niñas, de su adaptación a las características socio-culturales de la comunidad, y a los recursos humanos, financieros y culturales disponibles.


Participación: Requiere la participación activa de la familia y la comunidad como agentes educativos. Promueve el surgimiento y el desarrollo de animadores y animadoras comunitarias, cuya formación y capacitación como tales es fundamental para el éxito de estas alternativas.
Ampliación de cobertura: Estas modalidades permiten la ampliación de la cobertura de servicios educativos a sectores tradicionalmente excluidos de los mismos, permitiendo una democratización en términos de acceso a la educación.


Descentralización y coordinación: Estos criterios aparentemente contrapuestos, son en realidad complementarios en este caso. Estas modalidades requieren que sean descentralizadas, enraizadas en el medio en que se desarrollan con verdadera autonomía para su desarrollo. Pero al mismo tiempo supone una coordinación intersectorial, que permita que la asistencia técnica, financiera y humana se desarrolle de forma efectiva.


El “tiempo” y “espacio” educativos: En estos aspectos hay flexibilidad. Estas modalidades no están sujetas a horarios y calendarios estandarizados. Asimismo, no hay mayores requerimientos en términos de locales, más allá de garantizar un mínimo de seguridad y confort para los niños y las niñas.


Capacitación en el ingreso y acompañamiento y mecanismos de evaluación: Se requiere una capacitación al momento de ingresar al desarrollo de estas modalidades, de los agentes educativos involucrados. A esa capacitación inicial es necesario adicionan e un acompañamiento continuo que permita, sobre la marcha, introducir mejorías en el programa y, asimismo, crear mecanismos de evaluación que garanticen una retroalimentación que lleve al perfeccionamiento del servicio.


Financiamiento de las modalidades no escolarizadas: Los recursos financieros que se ponen al servicio del desarrollo de estas alternativas pueden provenir de las Secretarias de Estado (particularmente de Educación, Salud, Presidencia, etc.), de organismos descentralizados al Estado (Fondo Pro-comunidad, etc.), del sector privado (Fundaciones, empresas), de organismos internacionales (UNICEF. BID, PNUD, etc.) y de fondos generados en la propia comunidad.

Diversas estrategias como formas alternativas de atención a la niñez dentro de la modalidad no escolarizada
 
Centros de atención integral: Orientados a comunidades rurales. Asumen las necesidades completas de los niños y las niñas en términos de salud y nutrición, socialización y estimulación. Requieren de servicios coordinados de diferentes instituciones. Los educadores y las educadoras coordinan las diversas actividades y servicios y la familia y la comunidad seleccionan el local y los animadores o las animadoras, quienes capacitan los educadores o las educadoras.


Centros de atención integral en áreas industriales: Atención no escolarizada dirigida a las madres trabajadoras de las zonas industriales para ofrecer atención a los hijos e hijas en términos de cuidados de salud, alimentación, atención psicológica y estimulación. Educadoras y educadores, psicólogas y psicólogos, ayudantes, enfermeras y un personal de apoyo desarrollan las diversas tareas de estos servicios.


Educación inicial radial o televisiva: Educadoras y educadores del Nivel Inicial ejecutan un programa radial con contenidos educativos, orientados a guiar a la familia con los niños y las niñas menores de 5 años y con la finalidad de mejorar la calidad de la relación y estimulación de un desarrollo armónico de niños y niñas.


Experiencias educativas en los parques: Este programa recreativo funciona en un ambiente al aire libre. Promueve a través del juego el desarrollo de niños y niñas. Participan también los padres y las madres.


Centros materno-infantiles: Para atender a niños y niñas en zonas marginadas, pueden funcionar por unidades operativas con un educador o una educadora, quien coordina a un grupo de promotores de la misma comunidad, los que a su vez trabajan con la familia.


Centros móviles: Para llegar a comunidades apartadas. Una “promotora itinerante” se traslada en un vehículo habilitado y equipado ordenadamente. La promotora que visita periódicamente la comunidad modela a la familia diversas formas de jugar con y estimular los niños y las niñas. Hogares comunitarios: Promueven el mejoramiento de la calidad de vida del menor de seis años, de su familia y la comunidad. Se pueden desarrollar a través de una madre seleccionada por un grupo de padres y madres de la comunidad y que se capacita para atender, junto a otra madre que la auxilia, a un grupo de niños y niñas en su propia casa. El grupo de padres y madres que participan forman un comité de apoyo, para administrar los recursos que provienen de alguna organización y de los propios padres y madres.


Programas de atención integral para grupos de madres:


Atienden a los niños y las niñas menores de tres años, a través de grupos de madres organizadas en clubes u otras formas de agrupación. Las madres son orientadas a cómo estimular el desarrollo de sus hijos y de sus hijas.


Programas integrando abuelos, abuelas, niños y niñas: En estos programas, los abuelos y las abuelas -podrían ser maestras jubiladas- atienden grupos de niños y niñas de 4 y 5 años. A través del cuento llevan a cabo diversas actividades que favorecen el desarrollo integral de estos.




 

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