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2. EDUCACIÓN Y CONTEXTO SOCIAL
La República Dominicana está situada en la parte oriental de la isla de Santo Domingo. Tiene una superficie de 48,442.23 Km221, y ocupa las 2/3 partes de dicha Isla, que comparte con la República de Haití. Está ubicada entre los 17 grados y 36’ y los 19 grados y 56’ Norte y los 62 grados y 19’ y 74 grados y 31’ Oeste.
La Constitución Nacional vigente establece un régimen de gobierno civil, democrático y representativo, organizado en los poderes Ejecutivo (encabezado por el Presidente de la República), Legislativo (representado por el Congreso Nacional, constituido por el Senado y la Cámara de Diputados) y el Judicial. La división político-administrativa territorial del país reconoce tres (3) Regiones (Suroeste, Sureste y Cibao) y siete (7) Subregiones2, las cuales agrupan las 29 Provincias y el Distrito Nacional (Santo Domingo, Capital del país3). Las Provincias se subdividen en 144 Municipios y Distritos Municipales4, los cuales a su vez se subdividen en 648 Secciones que agrupan a un número variable de Parajes.
República Dominicana, 1987.
2.2. SITUACION GENERAL DEL PAIS* El país se ha caracterizado por un elevado crecimiento poblacional en el presente siglo, pasando de 894,665 habitantes en 1920 a un estimado de 7.3 millones en 1991. La densidad poblacional se ha elevado de 11.5 a 142.2 habitantes/Km2 en 1980, con una estimación 151 hab./km2 en l991. Se considera que la población dominicana continúa creciendo, en el período 1990-95, a un ritmo de 2.0% anual, y la misma se estima en 7.6 millones de personas para mediados de 1993 (3.9 millones de hombres y 3.7 de mujeres), lo que representa aproximadamente un 33% más que el total estimado para 1980. Este crecimiento poblacional ha sido el resultado, entre otras causas, deja reducción de la mortalidad, y la permanencia de una elevada fecundidad hasta los años 60. A partir de esta década la tasa de crecimiento tendió a descender en razón, básicamente, de una reducción acentuada de la tasa de natalidad, la cual expresa la reducción de la tasa de fecundidad de 6.7 (en 1965-1969) a 3.7 (en 1983-1985) hijos por mujer en su edad fértil. La tasa de natalidad ha mantenido una tendencia descendente en los últimos años, estimándose en 31.3 por mil habitantes para 1985-1990 y 28.3 para el período 1990 19956.
5 República Dominicana, Población y Desarrollo. ONE-CELADE. San José, Costa Rica 1988
6 Estimaciones PROCETS en base a información ONE-CELADE. Citado en “Informe de Progreso de los PMP para la Sub-Región de América Central”. OPS/OMS, Nicaragua, noviembre de 1991
La expectativa de vida al nacer ha sido establecida en 65.9 años en el país para el período 1985-90. El grueso de la población tiende a envejecer como producto de la reducción de la fecundidad, a pesar de que ella continúa siendo predominantemente joven (42% menor de 15 años en el censo poblacional del 1981). Se ha estimado que para el inicio de la década de los 90’s este grupo se ha reducido al 37%, y la edad media de la población ha pasado de los 16 años en 19908. Así pues, la estructura por edad de la población ha venido cambiando rápidamente desde los años setenta, debido sobre todo a los cambios registrados en el comportamiento reproductivo mencionado anteriormente9.
2.2.2. Aspectos Socioeconómicos de la Situación del País.
En efecto, hasta mediados de la década de los setenta, la economía dominicana giraba alrededor de la exportación de los productos tradicionales (azúcar, café, cacao y tabaco). Estos representaron en la década de los 70 el 60 % del valor de las exportaciones, el azúcar absorbía el 70 % del empleo industrial y más del 45 % de la Población Económicamente Activa (PEA)10. Todos ellos significaron el 64.4 % del valor total de las exportaciones.11 Sin embargo para la década de 7 IEPDIPROFAMILIA: Encuestas Demográficas y de Salud 1986 y 1991. Santo Domingo 5 Estadísticas de Empleo Industrial. ONE, Santo Domingo, 1984.
En el contexto de esta crisis del sector externo, el espacio dejado por las exportaciones tradicionales ha sido ocupado por el sector servicios (turismo, finanzas), zonas francas industriales y agroindustrias. En la década de los 80’s el país alcanzó el segundo lugar en el área del Caribe, después de México, como destino turístico y los parques industriales, junto al sub. Rector turismo, se constituyeron en los principales proveedores de empleo para la población económicamente activa. Se estima que ambos componentes del sector servicios y zonas francas han ofertado un cuarto de millón de empleos directos e indirectos, elementos ya indicados explican parcialmente el aceleramiento de la redistribución espacial de la población12.
La búsqueda de una reinserción en la economía mundial al través de este esquema de desarrollo ‘hacia afuera’ en base a servicios y zonas francas implicó el abandono progresivo del modelo de sustitución de importaciones, el endeudamiento externo, cambios en las políticas del gasto público, y condujo a los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Se produjo entonces en la década pasada un proceso de débil crecimiento económico, constreñimiento de la balanza de pagos, inflación,, deterioro del salario real, del valor del gasto social (20% en la década de los 80’s) y de salud .
Este resultado tiene su explicación en el hecho de que en las dos primeras etapas de aplicación de la política de ajuste llevadas a cabo en el para, el Estado dominicano, como otros países del área, estuvo bajo una fuerte presión para generar el “equilibrio, financiero” y mantener un crecimiento de la producción que le permitiera reducir lo más posible l deuda pública y atender los requerimientos de los acreedores internacionales, amortizando básicamente los intereses de una deuda externa en crecimiento permanente. En este período la política social fue la más afectada y, por lo tanto, el desarrollo humano
12 La feminización de las corrientes migratorias internas se explica por el hecho de que la mayor parte de la mano de obra captada en zonas francas es de sexo femenino.
13 Centro de Investigaciones Económicas (CIECA), con informaciones del Banco Mundial.
Citado en “Condiciones de Salud en República Dominicana”, para “Condiciones de Salud en Las América”, Edición 1990, OPS/OMS.
Como ya es ampliamente conocido en América Latina, estos condicionamientos del progreso social relegaron el bienestar humano a un segundo plano, a tal extremo, que pretendiendo ‘sanear’ la economía para saldar la deuda externa bajo las orientaciones de las organizaciones financieras internacionales, fueron provocados graves deterioros en las condiciones de vida de las poblaciones que a su vez determinaron descontento y protestas en amplios sectores.
La primera etapa de este proceso de ajustes (1983-1986) tuvo como objetivo fundamental “el saneamiento de la economía” desde el punto de vista financiero, en el supuesto de que de esta forma se contribuiría a trillar el camino de un crecimiento económico “adecuado y sano”. En su segunda etapa, a partir de 1986, se observan dos fases claramente diferenciadas en la política económica. La primera de ellas (1986-1990) se caracterizó por el aumento del gasto público orientado hacia las obras de infraestructura, que contribuyó a aumentar la presión inflacionaria hasta un 105%, y el constreñimiento sistemático de los salarios. Así, los anteriores ajustes de 1984 fueron severamente afectados, provocándose, a partir de 1991, la necesidad de otros nuevos que se basaron, en esta fase, en una cierta liberalización de la economía, la ampliación de la base fiscal, y de nuevo el constreñimiento del gasto social y de los salarios.
2.2.2.1. Empobrecimiento y concentración de las riquezas. Como efecto del proceso descrito anteriormente, se observa que el país se ha “modernizado” en los polos de acumulación (zonas francas, “polos” turísticos, servicios financieros), pero se han hipertrofiado las ciudades que son asientos territoriales de estos polos de acumulación, mientras la mayoría de la población que habita en dichos centros urbanos, como se ha indicado, ha sufrido el impacto negativo del costo social de la reestructuración económica. En razón de este modelo de desarrollo se produce un significativo crecimiento del llamado sector informal de la economía, resultado en gran parte de estrategias de supervivencia de los sectores urbanos populares afectados. Por otra parte y simultáneamente la relación de ambos sectores está 14 Serulle Ramia, J.; Boin, J.: “Diez años de ajuste (1983-1993): sus efectos sociales “. Balance Económico, No. 222; Periódico HOY, Sección 5D, Santo Domingo, 31 de diciembre de 1993.
Este proceso, que ha sido gradual en las últimas décadas, pero que ha tenido un impulso importante en el inicio del ajuste económico del año 1984, generó un intenso proceso de concentración del ingreso nacional, el estrato social más pobre pasó de recibir en 1984 el 2.1% del ingreso familiar a sólo el 0,8% en 1989, y el estrato social más alto pasó de un 33.2% a un 44.2% del ingreso en ese mismo período16. La proporción de pobres aumentó de un 47% en 1984 a un 57% en 1989, y la de indig1entes pasó de 16% en el 1984 a 30% en 1989. Otras estimaciones señalan un empeoramiento en el año 1991, con hasta un 62% de la población con ingresos por debajo de la línea de pobreza. Se estima que entre ambos ajustes (1984 y 1991) el número de pobres se ha incrementado en por lo menos un millón.
• elevó sólo en un 29% durante igual período, con la agravante de que
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) 18 en colaboración con la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) y utilizando en su análisis, entre otras fuentes de información, los datos
15 Cela, J.; Duarte, 1.; Gómez, C. J.: Foro Urbano No.4: “Población, Crecimiento Urbano y Barrios Marginados en Santo Domingo, D.N.” Fundación Friedrich Ebert. 1988.
16 Segunda Encuesta sobre ingresos y gastos familiares del Banco Central 1984 Encuesta sobre gastos sociales de las familias del Banco Central y el PNUD, 1989. 17 OPS: “Condiciones de Salud de la República Dominicana, 1993”. OPS/OMS, Santo Domingo, 1993.
18 OPS: “Condiciones de Salud de las América, versión de la República Dominicana”, 1993.
39.4% (2, 826,028 habitantes) de la población dominicana se encontraba ubicado en las áreas territoriales más desfavorecidas del país (22 de las 30 provincias), mientras que el Distrito Nacional (polo de mayor “desarrollo “) concentraba el 3 3.6% del total de la población, con una distribución espacial desigual a su interior, ya mencionada con anterioridad20. Por otra parte, de acuerdo a Organización Panamericana de la Salud (OPS), de los hogares entrevistados en la ENDESA-91 el 33.7% correspondió al grupo de hogares con necesidades mayormente insatisfechas, 3 8.4% a hogares con necesidades medianamente insatisfechas y un 28.0% con necesidades mayormente satisfechas.
Elemento importante de la orientación estratégica del proceso descrito en los párrafos precedentes ha sido, como es conocido, la redefinición del papel del Estado. Este pasa de asumir funciones protectoras y subsidiantes (de los bienes y servicios) y de soporte fundamental para los procesos de acumulación a largo plazo, a asumir un rol de árbitro de la privatización generalizada de la producción de bienes y servicios tradicionalmente estatales. La importancia de esta lógica de análisis está en el hecho de que los problemas sociales y las crisis de servicios, y por lo tanto educacionales, tendrán sus máximas expresiones en los territorios de despoblamiento (descampesinización) y en los territorios urbanos de alta densidad con exclusión social aguda.
Como se aprecia en los párrafos precedentes, las condiciones socio-económicas. de la mayoría de la población dominicana constituyen un gran reto para la educación. El Plan Decenal formula una respuesta. Los esfuerzos. que se realizan para elevar la calidad de la educación influirán de manera positiva para el mejoramiento general de la calidad de vida.
19 Encuesta a 14,000 hogares dominicanos, en todo eL territorio nacional (todas las provincias el Distrito Nacional) y en zonas urbana y rural.
20 OPS: “Condiciones de Salud de la República Dominicana, 1993”. OPS/OMS, Santo Domingo, 1993.
La corriente migratoria rural-urbana ha constituido un impresionante fenómeno de redistribución espacial de la población, ya que la proporción de la misma que habita en áreas urbanas ha ascendido de 16.6% en 1920 a 59.3% en 199021. Los informes preliminares del Censo de 1993 establecen en un 66% de la población que habita en territorios urbanos y un 34% en rurales22. La movilidad territorial actual, que es predominantemente urbana, se expresa en el fenómeno de que el 34% de la población ha cambiado de localidad o de residencia por lo menos una vez y el 9% lo ha hecho en el quinquenio anterior23.
En esta situación han influido diferentes factores, entre ellos:
En los datos ofrecidos en Población y Desarrollo25 se indica que siendo los sistemas campesinos los mayores productores de alimentos, éstos sólo existen hoy en el 29.9% de las tierras ocupadas, mientras que el 70.1% de las mismas lo son por sistemas no campesinos.
21 Estimaciones PROCETS en base a información ONE-CELADE
22 ONE: Censo Nacional de Población 1993, Informe Preliminar. Cortesía del Lic. Jesús de la Rosa, Asesor Nacional
23 IEPD-PROFAMILIA: Encuesta ENDESA-9 1
24 Encuentro Nacional Pastoral de la Iglesia Católica Dominicana. 25 Pedro Juan Rosario y Rafael Emilio Yunén: Los fenómenos migratorios relacionados con los cambios tecnológicos en la agricultura dominicana. Pág. 9. 1992. Población y Desarrollo.
Los amplios sectores de la población dominicana se expresa también en el nuevo carácter de los procesos migratorios. Estos son ahora, fundamentalmente de ciudad a ciudad (dentro del país) y de ciudades a países con mayores expectativas de mejoría económica (Puerto Rico, Venezuela, Estados Unidos y Comunidad Europea).
Los datos más recientes nos dicen que en las migraciones internas predomina, en un 37.5% del total, el desplazamiento urbano-urbano. En cuanto a la emigración al exterior, datos conservadores arrojan un promedio de 1.69 millón de emigrados. La integración socio-cultural que deben realizar los emigrantes constituye otro gran reto para la duración dominicana.
2.3. ALGUNAS TENDENCIAS DE LOS PROCESOS DE SOCIALIZACIÓN Y DE PROMOCIÓN DE VALORES Y ACTITUDES. En el contexto de las transformaciones analizadas tienen lugar procesos muy heterogéneos y contradictorios de formación de valores, actitudes y en el desarrollo de las capacidades de las personas. En numerosos casos se desarrollan actitudes emprendedoras de nuevos proyectos que se insertan en el nuevo modelo de desarrollo, dando lugar a acciones originales, que promueven el mejor aprovechamiento de los recursos, la preservación del medio ambiente y la innovación tecnológica. También se forman actitudes solidarias en el marco de las estrategias de sobre vivencia de los sectores populares, nuevas lógicas económicas, cooperativas y asociativas, un nuevo pensamiento crítico sobre la sociedad y la socialización, así como la búsqueda creciente de nuevos mecanismos de participación. En otros, en cambio, se limitan, condicionan y hasta inhiben las posibilidades de desarrollo de las capacidades de los habitantes del país.
En ese sentido se aprecia que una proporción de la población dominicana de procedencia popular sólo desarrolla competencias imprescindibles para su sobre vivencia en el día a día, lo que limita las oportunidades para el desarrollo de otras capacidades: cognitivas, afectivas y motoras. No obstante, en ocasiones se manifiesta la creatividad a los sujetos de manera esporádica y puntual. En ocasiones las capacidades creativas no se profundizan por la ausencia de experiencias educativas adecuadas.
La necesidad de utilizar todo el tiempo útil del día en las más variadas actividades orientadas a la sobre vivencia, la ausencia de posibilidades de ejercer trabajos creativos y el desempleo, impiden que muchas personas dispongan de un tiempo de ocio que pueda ser utilizado en actividades comunitarias, de lectura, sistematización y reflexión personal. Según algunas interpretaciones esto podría conllevar limitaciones para elaborar esquemas de pensamientos comprensivos y complejos y favorecer la permanencia de tendencias a otorgar una relevancia excesiva a factores o fuerzas externas a los sujetos que puedan explicar los problemas existentes y, en ocasiones, confían sólo a esas fuerzas: mágicas, políticas o religiosas, para resolución del futuro personal y social. En casos extremos esto deviene en prácticas conformistas y de resignación.
La profundización de los procesos de desarraigo rurales y urbanos, tales como la descampesinización, incrementaría en ocasiones la sensación de inseguridad y rechazo, estimulándose con ello prácticas de afirmación, que pueden llegar a expresarse en búsquedas de soluciones individuales a problemas que serían resueltos más satisfactoriamente a través de la asociación y la cooperación.
El contexto de exclusión y de dificultad para la sobre vivencia, así como la problemática del uso del tiempo, los procesos de desarraigo urbano-rurales y las dificultades para acceder a objetos de consumo, no necesariamente vinculados a las posibilidades de mejoramiento de la calidad de vida, podrían constituir obstáculos en los procesos de construcción de una identidad positiva y de autoestima en las personas. En casos extremos propiciarían fenómenos de violencia y agresividad, sensaciones de impotencia y frustración. Dificultarían la comunicación, en especial porque se suma a las herencias de una pobre educación, que no permitió a la población dominar, ni en ocasiones adquirir, el uso de los códigos de expresión y comunicación.
Por otra parte, las nuevas tecnologías ingresan al país, en muchos casos, sólo bajo la manifestación de productos terminados para ser utilizados. Los “modos de hacer”, los conocimientos básicos que permiten seleccionarlas, recrearlas y crear otras nuevas de acuerdo a las necesidades y demandas de las personas y de un desarrollo más humano, no tiene la misma presencia en estas nuevas formas culturales. La tecnología no es vista como un instrumento que puede servir para mejorar la calidad de vida, sino que es incorporada como una mercancía más de consumo, lo que inevitablemente influye en las condiciones de subdesarrollo del país.
Las “Grandes Declaraciones de Congreso Nacional del Plan Decenal de Educación” permiten establecer algunos parámetros en relación a los cambios que se pretenden propiciar. El Plan Decenal aspira a ofrecer una educación que incida en la conformación de un país y una sociedad diferentes al país y la sociedad de hoy.
Es un país y una sociedad que se deben caracterizar por la capacidad de propiciar el desarrollo humano, a partir de la participación de sus ciudadanos/as, conformando relaciones sociales más justas y por ende más igualitarias, respetando el ambiente natural y construyendo un ambiente social más sano y fraternal.
La educación deberá contribuir a formar seres humanos nuevos, diferentes, que permitan hacer realidad la utopía del país a que se aspira, a partir de hoy para hacer el mañana. Ella debe estar al servicio del desarrollo humano de la nación dominicana y específicamente de una vía de desarrollo que transforme en realidad las legítimas aspiraciones a una mejor calidad de vida material y afectiva: a través del ensanchamiento del componente participativo de la democracia, la transformación y el incremento de la actividad económica.
Porque se desea un país transformado es que se propone una transformación curricular de la educación dominicana que sea integrante del proyecto de país que se desea y que contribuya a su advenimiento.
2.4. LOS ACTORES DEL PROCESO EDUCATIVO.
2.4.1. Los Estudiantes.
A este respecto conviene precisar que el 71% de las cabezas de familias correspondientes a los sectores de donde provienen los y las estudiantes no tiene empleo fijo. Este es uno de los factores que determina la integración a edades tempranas de niños y niñas y jóvenes a la actividad laboral. Se ha establecido que un 42.1% de ellos entre las edades de 7-19 años se ha incorporado a esas actividades. Para 1991 según datos arrojados por ENDESA-91 esto representaba una cuarta parte del total de la fuerza de trabajo del país
Perfil General de los Jóvenes e Infantes Dominicanos. En Sociedad de Hoy, Juventud del Mañana. Isis Duarte. Febrero 1993. Mimeografiado. Pág. 16.
Conviene mencionar, en este contexto, la incidencia de anemia (hemoglobina) en preescolares escolares, niños (as) de 10 a 14 años, en una tasa nacional del 30.7%2 , así como de deficiencia de yodo (casi 50%) lo que de acuerdo a especialistas tiene efecto sobre el ser humano provocando desde el retardo mental hasta el cretinismo severo e irreversible. Esto es una muestra de las deterioradas condiciones de la mayoría de las familias.
2.4.2. Las Familias. A partir de la situación de los niños y jóvenes antes planteada se puede concluir que las severas condiciones en las que desarrollan sus vida familiar, tanto los y las estudiantes, como los padres, madres o tutores generan inestabilidad.
“En torno a la situación de la familia y la articulación de la escuela y comunidad, se advierte como consecuencia de la crisis económica, que la participación de la familia en la educación de los hijos/as se ha visto afectada. El incremento del pluriempleo y del ausentismo temporal de los padres y madres del hogar, han incidido en esta situación; influyendo además el éxodo creciente y permanente de dominicanos hacia el exterior, así como la inserción progresiva de la mujer en el trabajo productivo fuera del hogar. Así mismo hay que tomar en cuenta el aumento de los divorcios y separaciones y de la paternidad irresponsable en los hogares dominicanos. Todo ello repercute negativamente en el necesario apoyo moral, emocional y material que ha de servir de base para la formación integral de los niños, niñas y de los/las jóvenes dominicanos/as”28. Investigaciones recientes aportan datos que indican que un 43% de las uniones conyugales terminaron disueltas. Por tanto, hay una creciente participación de las mujeres como jefas de hogar, en hasta un 40% del total de las familias29.
27 Un Pacto por la Patria y el Futuro de la Educación II. Pág. 107. Marzo 1994. 28 La Calidad, La Innovación y los Actores en el Marco del Plan Decenal de Educación. En:
29 Ramírez, Nelson. Nuevos Hallazgos sobre Fuerza Laborar y Migraciones. Pág. 93. Población y Desarrollo.
Las Maestras y los Maestros
Las condiciones de trabajo de los maestros y maestras han sido tradicionalmente deficientes: carencia de material didáctico y de instalaciones, adecuadas (aulas, sanitarios, suministro de agua y electricidad, etc.), falta de mantenimiento de los planteles y deterioro de mobiliario, han sido factores que han hecho difícil las tareas de educadoras educadores y han contribuido a su desmotivación y desestímulo
Las condiciones de vida (salario, servicios de salud, vivienda, entre otros) de los educadores dominicanos han sido elementos, que históricamente han dificultado la realización de procesos educativos de calidad. Un ejemplo de esta problemática es que a finales de la década de los ochenta las condiciones de vida de las y los educadores eran inferiores a los de cualquiera otra u otro trabajador del sector servicios. En 1990 el salario de los educadores estaba dentro de los límites de la pobreza crítica31. A pesar de esfuerzos realizados, todavía en abril de 1994, el salario promedio por tanda de una educadora o educador del Nivel Básico ascendía a RD $ 1,200 por tanda, lo que significaría alrededor de RD $ 2,400 pesos por dos tandas. Si se establece una relación con el costo de una canasta básica familiar estarían hablando de un 30% del costo de la misma32.
Es importante precisar que de acuerdo a datos actualizados del mes de marzo de 1994, el 95.25% del total del magisterio tiene 2 o más
31 Ibidem 32 Ibidem
De las dificultades que esto representa con los actuales salarios de estos sujetos y actores del sistema educativo.
Por otro lado, es conocido el importante porcentaje que representan las maestras en el magisterio nacional. Los roles sociales asignados tradicionalmente a las mujeres (cónyuge, madre, administradora de la economía doméstica, etc.) contribuyen a que sea más compleja la vida cotidiana de las mismas, limitando sus posibilidades de un ejercicio profesional de mayor calidad, así como en el desarrollo de sus potencialidades personales. Esto agudiza para ellas el agobio y desesperanza que vive gran parte de la población de la sociedad dominicana actual.
2.5. PRINCIPALES PROBLEMAS EN EL SISTEMA EDUCATIVO. Un análisis de los principales problemas del sistema educativo, es un referente obligado al emprender una transformación curricular. La problemática del ámbito sociocultural abordado anteriormente, reviste significativa importancia, ya que la escuela cumple funciones socializadoras formales.
2.5.1. Problemas Cuantitativos del Sistema Educativo. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el analfabetismo prevalerte en el país hacia finales de la década de los 80’s (1988) fue de 22% de la población en edad escolar. Otra estimación33 basada en nuevas estadísticas oficiales establece la tasa de analfabetismo para 1990 en 23%. Se podría estimar que estas cifras son superiores, ya que el Estado no toma en cuenta en su cuantificación el analfabetismo funcional, a pesar de que la ONE sostiene que el 58% de las personas de 15 años y más que asistieron a la escuela alguna vez en su vida y que no asistían en 1981, tenía primaria incompleta34. En efecto el IEPD sostiene que la cifra real es de un 28.8% y ONAPLAN en 1987 33 Un Pacto por ¡a Patria II. Obra citada. 34 Ibidem
La cobertura de la matrícula pre-escolar se ha incrementado en los últimos años, pero a pesar de ello, sólo el 17% del grupo de edad preescolar está atendido en escuelas (públicas y privadas) de educación inicial y aun así los hijos de familias que gozan de condiciones relativamente satisfactorias, predominantemente en medios urbanos, son los atendidos en educación inicial y en el sector privado, mientras los hijos de familias rurales, con menor nivel de vida, son alumnos del sector público y muy pocos tienen acceso al nivel inicial35.
La cobertura de la matrícula escolar primaria (educación básica) también ha evolucionado positivamente, de un 84% en 1980-81 hasta un 90% en 1986-1987. Para 1992-93 el número de matriculados en este nivel ascendía en el sector público (oficial) a 1,032.055 alumnos, entre los que hubo un 16% de repitientes y un 10% de desertores; el 42% pertenecían a zonas urbanas; el 20% de la población estudiantil era atendido por el sector privado; y sólo el 22% de los estudiantes que ingresan al primer grado culminan sus estudios primarios, en período de 13 años, con un 6% sin repitencia36. La mayor deserción se produce en el primer grado (33%), lo que motivó un programa de emergencia37 que redujo en un 10% la repitencia histórica.
La evolución de la matrícula escolar rural de primaria, de acuerdo a datos de SEEBAC, UNESCO y PNUD, sufrió un retroceso relativo en el período comprendido de 1968 a 1993, ya que en 1968-9 era de un 67% de la población total en ese nivel 3, de 57% en 1975, de 35 Análisis de Sectores Sociales. Impacto del Programa de Inversiones Públicas 1987-1990. Secretariado Técnico de la Presidencia. Octubre 1987. Pág. 9 36 Guadamuz, Lorenzo: Ob. Cit. 37 Guadamuz, Lorenzo: Op. Cit. 38 SEEBAC: “Programa Salvemos el Primer Grado”. 39 Departamento de Estadísticas SEEBAC.
El nivel de educación media resulta prácticamente inaccesible para los éxitos y jóvenes pertenecientes a hogares en situación de pobreza crítica, De cada cien niños que ingresan a la escuela primaria sólo el 5%, provenientes casi sin excepción de los estratos más favorecidos, llegan a culminar su bachillerato 2, La matrícula del nivel secundario en el sector oficial ftie de 166,192 estudiantes en 198849, entre los que hubo un 8% de repitientes y un 14% de desertores. En general el 40% de los estudiantes de secundaria culmina sus estudios, y solamente un 27% lo hace sin repetición. Sólo 22,868 alumnos provenían de zonas rurales,
La educación nocturna atiende a una población muy heterogénea compuesta por niños, jóvenes y adultos que, por razones de índole socioeconómica, se han visto privados de la posibilidad de seguir normalmente los estudios primarios y secundarios. Esta situación contribuye a la ineficiencia del sistema educativo al tener éste que organizar y atender simultáneamente en las mismas aulas estudiantes con exigencias e intereses tan disímiles.
La tasa de deserción en la educación de adultos es también muy elevada, correspondiendo a un 28% en el primer nivel, 7% en el
40 SEEBAC: “Conclusiones y Recomendaciones del Seminario sobre Reforma de la Educación Primaria. SEEBAC. Octubre 1975. Pag. 40. 41 UNESCO: Estadísticas de Educación Primaria en la República Dominicana. 1981.
42 Guadamuz, Lorenzo: Ob. Cit. 43 Guadamuz, Lorenzo: Ob. Cit.
El cuadro descrito anteriormente, a pesar de los esfuerzos desplegados en los últimos años, es un gran reto para la República Dominicana, y específicamente para el sector educación, ya que las intervenciones y acciones sociales para superar el fenómeno masivo de exclusión de la población en edad escolar del sistema educativo no han sido suficiente y exigirán esfuerzos y recursos de gran magnitud.
2.5.2. Problemas Cualitativos del Sistema Educativo Al momento de iniciar el Plan Decenal de Educación se atravesaba por un momento de gran insatisfacción en tomo a la oferta curricular del sistema educativo. Se cuestionaban las concepciones, contenidos, procedimientos y técnicas que servían de fundamentación al currículo vigente, entre los que se destacan: La concepción “intelectualista”, “libresca” y “memorística” de la educación, la cual promueve la reproducción de conocimientos asumidos como verdades absolutas y definitivas. Desde esta óptica la función asignada a la escuela es la de transmitir un “saber acumulado”, el cual se considera acabado y general y por tanto, común a todos los sujetos. El conocimiento es concebido como la apropiación de verdades inmutables que han sido “generadas” por hombres excepcionales.
La fragmentación del conocimiento ha sido otro aspecto fuertemente criticado. Esta situación ha llegado a ser tan dramático que niños, jóvenes y adultos no reconocen la realidad material y social; las formas de pensar, sentir y actuar a que están referidos los contenidos que se manejan en las diferentes asignaturas que trabajan.
Como resultado de todo lo anterior se han diseñado planes y programas que se corresponden a una estructura formal del conocimiento, expresando de forma contradictoria el conocimiento y la realidad como instancia totalizadora. 44 Guadamuz, Lorenzo: Ob. Cit.
Los aspectos teleológicos y axiológicos han sido manejados como una mera declaración de principios, pero este importantísimo componente del currículo se deja de lado en todo el desarrollo curricular y cuando más es objeto de charlas o prédicas esporádicas y desarticuladas de la cotidianidad en que ese currículo se desarrolla.
La práctica educativa que se desarrolla en la escuela muestra que el aprendizaje es conceptualizado como una modificación conductual, provocada por manipulaciones externas, que se va acumulando de manera lineal sin prestar atención a la interioridad de los sujetos.
De ello se deriva el énfasis en los objetivos, en las conductas observables, replicables y medibles, únicas que son tomadas en consideración al momento de diseñar planes y programas de estudio, así como en las planificaciones que de manera rígida se les exige a los maestros.
El estudiante es concebido como un objeto para el cual se programa ‘una educación eficiente, en la cual se privilegia lo informativo, más fácil de manipular externamente, sobre lo formativo. Los contenidos son manejados como temas de enseñanza que han de ser memorizados con el objetivo estratégico de aprobar exámenes. Son considerados como abstracciones, sin ninguna referencia directa a la realidad individual y social de los sujetos.
La preeminencia del rol del maestro se fundamenta en esa concepción “transmitida” del conocimiento. Este impone unas relaciones verticales y autoritarias, que no dan cabida a la atención a las características evolutivas, bio-psicosociales de los sujetos con los cuales se trabaja, ni a las especificidades del contexto en que se desarrolla la práctica pedagógica.
Todo lo antes señalado ha sido impuesto administrativamente, Antes del Plan Decenal no se conocía un proceso de movilización participativa y democrática en torno a una propuesta curricular como el que ahora se lleva a cabo. Los planes y programas debían ser aceptados críticamente, mediando escasos procesos de discusión, reflexión y participación en la toma de decisiones tanto en la etapas de diseño, como de planificación, desarrollo y evaluación curricular.
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